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Reflexiones desde la ventana

Te has ido con el viento

Laura Casado Porras
Laura Casado Porras .

laura casado porras

I

Sumergido en el viento, te vas, amor sacro.

Libre de tempestades te viertes en el orbe.

Tu ser sereno y constelado circunscribe

sonrisas etruscas en piedras galvanizadas.

Paz perpetua, liberada de incisivas espinas,

la narcosis del tiempo te transformó en verdad.

II

Las caricias tejidas en la urdimbre del ayer

devuelven rotas las crisƔlidas esperanzas.

Te has ido al compƔs del lamento de abril.

Permaneces a mi vera, destilando el aroma de Babel.

Agitando el mar entre purpúreas aves de trÔnsito.

Sosiego de luna, yaces ya sin contradicción.

III

El bosque de tu manantial se ha silenciado.

Del eco de tu destello de delfĆ­n imploro a

la perla labrada de tu corazón herido;

de oro y melancolĆ­a, de mĆŗsica y sol.

IV

No pretendas el olvido, nunca acontecerĆ”.

Es mƔs probable que la Aurora no despunte

en la mercurial maƱana por estar quebrada.

”Infame tu partida hacia la puerta de la gloria!

Tu inhóspito silencio desgarra al sufrimiento.

Cuervo del misterio, renacerƔs exento de cadenas.

V

De tu mirada perdida, este naufragio latente.

La reminiscencia de tu alegrƭa deambula errƔtica.

Mar construido de fƩrtiles lƔgrimas y de olivo,

esbozas un sueƱo que no despertarƔ mƔs en mƭ.

Juntos navegaremos en geométricos vórtices.

Nos perderemos a travƩs del incrustado recuerdo.

Ya te has ido con el viento, mi fugaz capitƔn.

VI

Veo tu reflejo en el lago.

Y al lirio ahogado en el ayer.

Creyendo poder volver a encontrarte

engarzando orquĆ­deas, celebrando el instante.

Me cuesta admitir, despuƩs del golpe, los corceles negros.

VII

Eres prolĆ­fica semilla del sagrado silencio.

Dueles en la gƩnesis cimbreada del alma.

Dueles y, bien sabes que, siempre dolerƔs.

Amante leal de CaĆ­n, rosa de Sharon perpetua.

Tus silencios cincelados en la ingravidez celestial

se desvelan con la tenebrosa brisa marina.

Te quedas virgen en mi aliento, ya cicatrizas

la angosta levedad que reina en el tiempo.

VIII

Suenan los acordes de la canción Perfect day de Lou Reed,

en tu honor,

Amor.

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