El panteón de la familia del Marqués de la Conquista, de 1889. / JSP

La Vera Cruz 'narra' la historia reciente de la ciudad

Este cementerio, uno de los más antiguos de la región, destaca por sus atractivos arquitectónicos y por sus enterramientos

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

El cementerio de la Vera Cruz posee estos días una variedad de colores, tras la celebración del Día de los Santos. Las flores, de diversas tonalidades, están presentes en la mayoría de enterramientos y nichos de este peculiar camposanto.

Junto a ese esplendor, este cementerio, uno de los pocos de la región situado en la parte antigua de una ciudad, es llamativo porque 'cuenta', a través de sus elementos, parte de la historia más reciente del municipio trujillano. Con un paseo entre pinos y tumbas, junto a las explicaciones oportunas, uno se da una idea de cómo fue la ciudad trujillana en los últimos 150 años.

El cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, recuerda que la Vera Cruz es uno de los cementerios más antiguos de la región. Apunta que comenzó a funcionar en 1871. Su construcción se hizo en la huerta del Convento de San Francisco del Real, conocido como La Coria, aprovechando el solar de la iglesia la Vera Cruz, que da nombre al camposanto. Ramos apunta que una de las personas que estaban enterradas en ese lugar era Álvaro de Hinojosa, en 1489. Por tanto, «es la primera sepultura existente», remarca. Aunque esta iglesia fue destruida con la invasión francesa, se conserva un esgrafiado del siglo XVI, que representa el Calvario.

Quizá, una de las partes más llamativas son los panteones. Fueron construidos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, de acuerdo con las características de la época, utilizando esa piedra granítica propia de la zona. «Hay panteones de arte ecléctico, neogótico y neorrománico», explica el cronista e investigador trujillano. En estos lugares están enterrados nobles que han marcado la historia de este último tiempo. Quizá, el que más llama la atención es el de la familia del Marqués de la Conquista y Vizconde de Amaya, de 1889, situado en el centro de uno de los patios del cementerio. También destacan algunos alcaldes de la antigüedad, resalta Ramos.

Panteones de los burgueses

Más allá de esas 'casas', este cronista también resalta que existen panteones, algo más sencillos, propios de burgueses, que fueron los artífices de los ensanches de calles y de la expansión de la localidad hacia la zona baja. «Invirtieron dinero para que la ciudad se pudiera extender», explica.

En este recorrido, José Antonio Ramos no se olvida de los motivos decorativos y representaciones existentes, junto a numerosos símbolos. Entre otros, destaca pilastras, guirnaldas esculpidas en piedra, así como carabelas, junto a elementos que representan la pureza y la eternidad, entre otros muchos. También pone de manifiesto algunas rejas situadas en peculiares panteones, que se conservan de finales del siglo XIX.

Junto a estos atractivos, recuerda que alrededor de este cementerio existen restos árabes. Así se pudo comprobar hace unos años, con unas excavaciones que se hicieron entre el cementerio y el paseo ronda de la muralla, rememora este estudioso.

Con todos estos condicionantes, Ramos no duda de que este cementerio es un atractivo turístico más, junto al resto de monumentos y calles empedradas por donde pasean numerosos visitantes conociendo la historia de la localidad y sus personajes.

Visita guiada

Así también lo piensa la guía turística Mirian Marín, de Adalberti Extremadura, que tiene diseñada una visita por este camposanto. Asegura que es la única que fomenta este tipo de turismo, que tiene su público. «Este cementerio es muy interesante desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico porque se puede ver perfectamente la evolución de Trujillo desde el siglo XIX hasta la actualidad». Considera que este legado todavía no se ha puesto en valor.

Marín insiste en que, a través de sus panteones y de los personajes que están enterrados, se puede contar la historia más reciente. Entre otros, resalta a «grandes benefactores, que son personajes olvidados y que hicieron tanto por la ciudad».

Esta guía, entre sus explicaciones, destaca la problemática que hubo de emergencia sanitaria para construir este cementerio. «Se necesitaba un lugar con emergencia y se encontró este lugar. Hubo personas que se pusieron en contra», sostiene. Durante esta visita, a los turistas se le entrega en papel un diseño del cementerio, donde se detalla los orígenes, los espacios más relevantes, de quienes son y su importancia. Reconoce que hay cuestiones 'escondidas' que merecen la pena que se conozcan, no solo por parte de los visitante, sino también de los propios trujillano, apunta.

Marín avanza que esta visita guiada se hacía una vez cada tres meses. Debido a la buena aceptación, la intención es hacerla, a partir de ahora, todos los domingos, a las diez de la mañana. Esta responsable matiza en que se hace con mucho respeto.

Tanto Ramos, como Marín, matizan que otro lugar importante en la ciudad con enterramientos es la iglesia de Santa María. «Ahí están enterrados los personajes importantes que hicieron la historia medieval. Se puede ver la gloria que tuvieron en vida, con la gloria en muerte». Remarca la guía turística.