Rosa Jiménez, que padece ELA y es usuaria del servcio, acomañada de Carlos Pablos / JSP

Usuarios, preocupados ante la renuncia del servicio de la ayuda a domicilio del Sepad

Muestran su enfado por la medida del Consistorio y piden una solución

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Preocupación y enfado. Eso es lo que muestran usuarios de la ayuda a domicilio financiada a través del Servicio de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (Sepad), ante el anuncio por parte de la concejala delegada, Marisa Fernández, de que el Ayuntamiento lo dejará de prestar a partir de 2023 por la falta de personal. Recuerda que el problema no es el dinero.

Aunque en sesión plenaria pidió tranquilidad, ya que estas personas no van a estar desatendidas, la incertidumbre se ha asentado en diferentes familias. Del alrededor de 30 usuarios existentes, tres de ellos han dejado ya clara su postura, que comparten algunos otros.

Rosa Jiménez, beneficiaria de esta prestación, padece ELA. Su principal cuidador es su marido, Carlos Pablos, quien está pendiente de ella las 24 horas del día. Por tanto, reconoce que ese servicio es un alivio y una ayuda. Tiene concedidas 2,5 horas diarias, de lunes a domingo.

Pablos apunta que tan solo le ha llegado una carta del Ayuntamiento diciendo que este servicio se termina el 31 de diciembre. «El problema es grave», señala. A partir del lunes comenzará a moverse para ver qué solución puede haber. Lo que no entiende es por qué el Ayuntamiento ha renunciado a esa subvención y por qué no hay personal. «Estoy muy decepcionado». Además, echa de menos una mayor información. Reconoce que, si se deriva la prestación a una empresa, los gastos se van a disparar. «Hay que buscar los medios para que no suframos un menoscabo en nuestra economía», añade.

Solución factible

Otra de las familias preocupadas es la que forman José Antonio López y Montse García. Hasta ayer no habían recibido ninguna comunicación. Confían en que la Administración regional o local den una alternativa viable. En su caso, reciben el servicio de lunes a domingo. López apunta que su mujer, que está en silla de ruedas, necesita una personal fija para su atención y si quitan el servicio «nos provocan un gran problema». Insiste en que la opción de que se dé tiene que ajustarse económicamente, para poder afrontar los gastos. Remarca la necesidad de buscar una opción factible.

Uno de los usuarios que ha comenzado a moverse para intentar buscar una solución es Martiniano Blázquez, que también está en silla de ruedas. Tiene una gran invalidez, con el 85 por ciento de dependencia. Afirma que ha recibido una llamada telefónica del Sepad para informarle de que a partir del 31 de diciembre se deja de tener el servicio municipal y pasa a manos de empresas privadas.

También se detalla la ayuda económica que tendrá en función de los ingresos. Asevera que la situación es complicada, porque los gastos van a subir y mucho. «¿Cómo es posible que un Ayuntamiento de izquierda esté privatizando el servicio?». Considera que otro de los problemas es que, además del servicio del SEPAD, hay familias que pagan a otra persona para la atención de un dependiente, gasto que se sumaría al incremento de la prestación. Blázquez cree realmente que el problema no está en el personal.

Este usuario va a intentar unirse con otros beneficiarios para solicitar una reunión con el alcalde para aclarar la situación.