Imagen diseñada por los alumnos para el proyecto

Tres estudiantes dan una segunda vida a las cáscaras de huevo

IES Turgalium. El proyecto que ha obtenido el primer premio en Expertemprende de la Junta se desarrolló dentro de una asignatura del ciclo de Administración y Finanzas

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Motivación, originalidad, conocimientos y huevos. Esos han sido los elementos principales de un proyecto que ha obtenido, recientemente, el primer galardón de los Premios Expertemprende, otorgado por la Junta de Extremadura. Sus autores han sido tres estudiantes del ciclo formativo de grado superior de Administración y Finanzas del IES Turgalium. Son Clara Barquilla, Noelia León y Pablo Sánchez. Tras varios años participando, es la primera vez que este instituto consigue este reconocimiento.

La novedosa iniciativa fue desarrollada durante el curso pasado, aunque hasta ahora, no se ha otorgado el premio. Estos ya exalumnos del centro trujillano recuerdan con sonrisa el proceso llevado a cabo. Detallan que, gran parte del trabajo, lo tuvieron que hacer en la época del confinamiento, con videollamadas, con los inconvenientes que supuso. A pesar de ello, no desistieron.

Tras mucho pensar y desechar otras alternativas también originales, decidieron diseñar una empresa basada en el aprovechamiento de la cáscara de huevo, principalmente de las gallinas, para crear cosméticos como el ácido hialurónico y complementos alimenticios como el calcio. Ante este reto, además de aplicar los conocimientos aprendidos, se convirtieron en aprendices de otras materias para obtener los resultados esperados.

La pregunta

La pregunta que surge es cómo llegan tres estudiantes de Administración y Finanzas a desarrollar un proyecto de este tipo. En un principio, se trataba de un trabajo para la asignatura Simulación empresarial que dirige la docente Emi García. Las propuestas que surgen suelen probar suerte en los premios Expertemprende. Por tanto, Clara y Noelia y Pablo, tenían claro que querían llevar a cabo una iniciativa innovadora, arraigada a la tierra y ecológica no solo para hacer un buen papel en el certamen, sino para optar al primer premio, como así lo han obtenido.

Tras buscar tanto la docente como este grupo de estudiantes varias alternativas, un vídeo en Internet les dio la idea definitiva. No obstante, «estuvimos varias veces a punto de dejarlo porque no sabíamos a donde íbamos», señala Clara. La propuesta consiste, a través de un proceso libre de químicos y de la manera más natural posible, en extraer la membrana de la cáscara del huevo para obtener el ácido hialurónico, sustancia que se utiliza para cosméticos. Con el fin de aprovechar también esa cáscara y no crear más residuos, se tritura para conseguir carbonato cálcico que se puede utilizar como fertilizantes y vitaminas.

Proceso

Estos estudiantes no solo se conformaron en plantear esta propuesta, sino también la desarrollaron, como si de una futura empresa se tratase. La llamaron 'Huamoa', que significa huevo en hawaiano, explica Barquilla. A partir de ahí y, tras hacer su estudio de mercado, plantearon tanto el sistema de recogida de huevos en granjas, establecimientos hosteleros y casas particulares, con contenedores de diversos tamaños, como premios por la fidelidad. Asimismo, encontraron una máquina en Francia para hacer ese trabajo de separación de la membrana y la cáscara, así como el proceso hasta obtener el producto final. Igualmente se tiene previsto esa cáscara de huevo triturada para darla una segunda vida. La nota de esa asignatura fue un 10.

Emi García reconoce que un premio de este tipo significa que se está haciendo un buen trabajo en el instituto. Además, recuerda que el año pasado quedaron otros tres proyectos finalistas. García apunta que este sistema de trabajo es una motivación para el alumnado y es una forma de aplicar los conocimientos adquiridos previamente. Resalta que la iniciativa ganadora podría tener viabilidad en el mercado. Aunque los tres estudiantes han recibido el premio económico de 5.000 euros, a la docente le gustaría que la Junta les hiciera un reconocimiento público, como se ha hecho en otras ocasiones antes de la pandemia.

Por ahora, sus promotores no han seguido con el proyecto. García apunta que, aunque lo tiene la Administración, no tendrían ningún problema en retomarlo para que se haga realidad.