María Victoria Pablos

Reflexiones desde la ventana

Tiempo de oleaje

MARÍA VICTORIA PABLOS LAMAS

Esta sexta ola en Trujillo no ha dejado de crecer, ha ido envolviendo familias enteras. Desde diciembre lleva haciendo mella en las reuniones desde antes, en el durante y, cómo no, después; hasta atomizar los grupos. Estamos más tensos que una goma elástica sintiendo este tiempo como interminable.

Notamos el 'cansinamiento' mental, el enfado, el desánimo y nuestros picos de angustia vital. (Esa palabra, 'cansinamiento', la utilizo con el permiso de Isabel Coixet. Dicho sea de paso, tu columna en el ABC del 9 de enero es acertada).

Lo de estas navidades ha sido un robo sin compensación. No hemos visto nada parecido. En lugar de recibir carbón, los reyes magos nos han traído test de antígenos con instrucciones incomprensibles, y hemos tenido que mirar en YouTube cómo manejar semejante tecnología punta.

¡La de cosas preciosas que siguen pasando desapercibidas en estos momentos!

Miro, intento grabar en mi recuerdo sus muecas y sonrisas... (Un niño juega en el parque y una madre preocupada intenta que guarde cierta distancia con otro niño al que acaba de acercarse, por un instante se tocan, se hablan. Las madres llevan mascarillas, los niños son pequeños, así que no.) Me gusta pensar en que quedan resquicios donde las normas no tienen forma de llegar.

Cuidado con nuestro sentido inducido de protección. Este despropósito de normas reconducidas desencadena cortocircuito y pone de manifiesto con claridad que ya nada encaja.

Pero somos mucho más fuertes que hace dos años, somos mucho más flexibles, aunque este entrenamiento esté siendo demoledor. Hemos alistado al propio enemigo para templarlo de manera inseparable.

Hemos superado ya la parte inesperada de toda la travesía. Y sólo tenemos que recuperar momentos de enfoque. Porque alguien tiene que empezar a nadar contracorriente, bueno, más bien sería fantástico crecer en la facultad de encontrar pequeños motores en contra del pensamiento social entristecedor de la mayoría. Hay muchos muchísimos momentos de rebeldía cuerda, hay cada vez más gestos implacables a favor de la salud mental de todos. Salud mental que constatamos un poco floja. Pero recuerden que esto no va a ser nada si podemos con ello.

Quiero mencionar aquí mi admiración y mi reconocimiento a todas las personas que pusieron alma, vida y corazón en la cabalgata de este año, porque sin duda ha sido un hecho con el que poder recuperar un poquito de descompresión.

España siempre ha sido un país de personas increíbles. Así que lo tenemos todo ahí, esperando a recuperar vibración social inigualable. Recordemos que contagiamos energía de la bonita.

Localicen sus momentos. Practiquen, para que la tranquilidad sea la mejor salsa de la vida.

Tiene narices que haya tenido que venir una pandemia para que le hayamos dado a la calma el lugar que le corresponde para volver a brillar.

El ser humano es casi siempre maravilloso. Podemos con esto y con más, jamás lo dudéis.

Dedicado a los que al leer sonríen. Especialmente a todos los que han padecido la enfermedad de Covid en esta sexta ola. ¡Va por todos!