

LALY CERRO
Viernes, 19 de junio 2020, 08:47
De todas las palabras que he oído durante estos últimos meses me quedo con humanidad, empatía y educar.
Partimos de la premisa que es: «El hombre en cuanto ser educable» y «la educación como fenómeno social».
Lo que vemos a nuestro alrededor en esta 'fase de desescalada', a unos agrada y a otros asusta; todo depende de la óptica de cada uno, además de las experiencias, situación, capacidad de gestión y EDAD del que lo observa.
Ubiquémonos en un plano más real; pensemos en cualquier núcleo familiar y retrocedamos meses atrás (fase de confinamiento). Durante esta fase se han dado varias situaciones en nuestros hogares:
-Ninguno sale de la vivienda
-Algunos salen por motivo laboral
-Todos los miembros salen.
Situaciones que han dado lugar a varios perfiles cuyas actitudes, comportamientos y EDAD condicionan en mayor o menor medida sus actos en el momento actual (Fase 3). Podemos decir que esta nueva realidad no la afronta por igual el abuelo, el hijo y el nieto.
El objetivo de este escrito es llevarnos a la reflexión de que nuestros comportamientos y modales (como dirían nuestros abuelos) pueden hacernos avanzar o retroceder en este anómalo camino de vuelta a nuestra vida anterior y tomar conciencia de que este caminar es tarea de todos; convirtiéndonos en protagonistas de esta película real.
Pasemos a analizar cada uno nuestro papel ¿seguimos respetando reglas, normas e indicaciones que sí cumplíamos en las fases anteriores? o ¿nos hemos relajado?...Ahí lanzo mis preguntas y de paso mis inquietudes y preocupación.
La RAE define empatía como la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar de alguien y comprender lo que siente o piensa. Una palabra que dice mucho de nosotros y nuestros actos.
Cuando desaparezcan los límites (como dice mi amiga Mónica), debemos de avanzar como lo están haciendo nuestros progenitores y ascendentes, con prudencia, sin lesiones y comprometidos con la protección y seguridad de todos. Nuestra generación de mayores, que tanto han perdido y tanto nos enseñaron, enseñan y enseñarán
Ahora es el momento de ser responsables. Una vez que desaparezca el blindaje debemos de ser más cautos y aprender a 'ponernos en la piel del otro', evitando aquellos comportamientos incorrectos que ponen en peligro la salud de los demás. Nuestros mayores y los más frágiles nos necesitan. Necesitan de nuestra colaboración para SEGUIR VIVIENDO.
En párrafos anteriores hablaba de aprender y enseñar modelos de 'actos sanos' y para ello contamos con la EDUCACIÓN como arma. Si queremos una sociedad educadora, tenemos que partir de una sociedad educativa, trabajando la empatía… Y construir la cadena humana con eslabones como solidaridad, compromiso, civismo, tolerancia, respeto y otros 'valores universales' los que nos permiten unir valores y generaciones para así avanzar a la tan deseada JUSTICIA INTERGENERACIONAL.
¡¡GRACIAS POR CONTAGIAR VIDA!!
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