El alcalde de Trujillo, José Antonio Redondo, en su despacho / JSP

«Solo pido que nos dejen trabajar, que todo no sea un problema»

El alcalde habla de los proyectos de la ciudad, de su deseo para lo que queda de legislatura y muestra su pesar por que haya sectores que crean que cuanto peor, mejor

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

–¿Cómo ha visto 2021?

–Parecía que este año iba a ser mejor, pero seguimos teniendo muchas dificultades, no solo por la covid. También por el relanzamiento económico que no acaba de cuajar. Un año que fue mejor que el pasado, pero cuanto antes lo olvidemos, mejor.

–Se ha hablado mucho este año de la recuperación económica del Ayuntamiento.

–Se ha hecho una gestión que de los seis millones que se debían aproximadamente, hemos pasado a deber en torno a 700.000. Ha habido la posibilidad de no solo de pagar deuda, sino también de iniciar obras. Estamos pendiente de la adjudicación de la piscina climatizada y de la residencia de mayores de Huertas de Ánimas. Nos ha costado mucho y todavía tenemos escollos, más de tipo administrativo, porque tenemos los fondos a través de subvenciones. Además, tenemos capacidad de invertir fondos propios.

–¿Estará para final de legislatura esa residencia de mayores?

–No lo sé. Hemos tenido que hacer el proyecto nuevo, porque después de años de abandono, la normativa sanitaria ha cambiado. A pesar de que liberamos al arquitecto municipal para que se dedicara a esta iniciativa, ahí estamos esperando la respuesta de algunos pequeños detalles. Cuando se resuelva, la sacamos a licitación. Luego dependerá de la constructora. Sí está claro que las obras deben estar iniciadas y avanzadas a final de legislatura.

–¿Y la piscina climatizada?

–Estamos preparando su adjudicación. El primer paso era saber lo que había, revisar lo que pasaba y qué se podía aprovechar. Se ha invertido una parte en reposición y ahora lo que nos queda es el sistema de climatización, que también se va a externalizar. Es un proyecto más rápido y no tendría por qué no estar, salvo que con el periodo de alegaciones empiece haber retrasos.

–Un proyecto que ha vuelto a quedar desierto es el de la pista multideporte en la carretera de la Cumbre ¿Qué ha pasado?

–El material cada vez vale más y al final nadie se atreve a hacer un presupuesto a quince días. Tendremos que recurrir a una aportación de fondos propios para que ese desfase que se ha producido. Estamos hablando de unos 20.000 euros. Este tipo de cosas es un ejemplo de que, por una parte, vamos mejor, pero por otra nos golpea esa inflación tan tremenda. Además, con la Ley de Contratos del Estado, estamos atados de pies y menos. Podríamos decir que acometemos nosotros esa obra, pero no puede ser. Tienes que sacarla a concurso y una vez que la sacas, los precios cambian y los constructores no quieren concursar. Estamos ante dificultades administrativas. Hemos pasado de dificultades sanitarias y económicas a que el principal escollo para hacer cosas desde el Ayuntamiento es administrativo.

–¿El enemigo está dentro?.

–Si, se puede decir así, aunque hay que matizarlo. En aras de la transparencia y de otras muchas cosas, estamos sacrificando una gran parte de nuestro tiempo luchando contra nuestra propia administración, que hemos creado para proteger a la propia administración y a los ciudadanos. Habría que flexibilizar de alguna forma el sistema.

«Los agoreros de siempre prefieren que Trujillo se hunda antes de que camine hacia adelante si no es con los suyos»

–Se han arreglado diversas calles ¿Por dónde van a ir ahora las obras?

–Ahora queremos hacer un plan de recuperación de aceras, que llevan muchos años abandonadas. También se trata de embellecer rincones y de ir mejorando el viario.

Fábrica de diamantes

–Una apuesta ambiciosa es la fábrica de diamantes. En HOY dijo que se está buscando ubicación para la planta fotovoltaica necesaria ¿Cómo van los trámites?

-En un principio la respuesta se podría dar a mediados de enero. Hay distintas posibilidades y la diferencia es la cadencia de tiempo entre una y otra y la inversión. La más rápida, que yo sería a la que optara, sería a primeros de verano. Hay que ver la potencia y si podríamos empezar primero con la energía eléctrica del centro de transformación de Trujillo para hacer luego una primera fase, casi piloto, para luego ir aumentando paulatinamente. Ya está hecho el estudio de la línea de evacuación de la luz y de optimización del agua de las depuradoras. Ya se ha hablado con la Confederación del Tajo. Está todo prácticamente para dar el salto, pero hay que decidir el sitio.

–Hay personas que dudan de la ejecución de este proyecto.

–Yo cuando he anunciado un proyecto se ha hecho. Recuerdo con Navidul, que estaban los agoreros de siempre que parecen que disfrutan negando la mayor. Prefieren que Trujillo se hunda antes de que camine hacia adelante si no son con los suyos o supuestamente suyos. A saber quiénes son los suyos. Es un proyecto que está comprometido el Gobierno de España, la Junta y empresas muy importantes españolas y muy importantes, incluido la financiera, americanas. Ya sabemos que el riesgo cero no existe. El margen de posibilidades de que no se haga es mínimo, pero se podía dar una hecatombe. Lo bueno de esto es que se puede ver en los presupuestos del Estado, que hay un dinero apartado para el proyecto.

«Se quedó en aumentar una serie de servicios en el CAR de Trujillo para intentar que no todo fuera a Cáceres».

–La oposición le ha criticado la falta de ayuda al empresariado. ¿Desde el Ayuntamiento no se tiene facilidades de hacer esas aportaciones?

–No se trata de que tenga o no facilidad. Lo primero es que no es la función del Ayuntamiento. La idea es ayudar al empresario para que monte su empresa, pero no a repartir dinero, como si fuera la lotería. Entre otras cosas, la cantidad que podríamos repartir no iba a servir para nada. Además, lo he repetido hasta la saciedad, hasta hace nada hemos estados intervenidos. Teníamos un orden de prelación de pagos. Te veías negro para llegar.

Centro de Alta Resolución

–Otro tema polémico a lo largo del año ha sido el CAR, con la pérdida de servicios.

-Vamos a salir de esta crisis sanitaria y cuando salgamos nos preocuparemos del resto. La idea que teníamos no me parecía mala. Se quedó en aumentar una serie de servicios en Trujillo para intentar que no todo fuera a Cáceres. Sería recuperar servicios que con la pandemia se han perdido e incrementar algunos nuevos. La Sanidad cada vez avanza más rápidamente y se podrían dar nuevas necesidades sanitarias. También hay que reconocer que estamos a 20 minutos de un hospital.

–¿Cómo está la situación del turismo?

–Estamos esperando, sobre todo, a la nueva oficina de turismo. A ver si ya recuperamos todos los locales que hay en la plaza para su construcción. Queremos apostar por un turismo, con la formación de la gente. Una de las ilusiones antes de la pandemia era apostar por la formación en tu propio puesto de trabajo. Alumnos destacados en inglés que vinieran a hablar con camareros o personal. Se trata de enseñar en tu puesto de trabajo lo básico para que te puedas comunicar en dos o tres idiomas. Se puede plantear incluso con las academias de Trujillo.

–Sobre turismo, en la última rueda de prensa habló del asunto judicial sobre la norma relativa al asedio al turista. ¿Se podría dar el caso de que el fallo afectase a otros ayuntamientos?

-No. Habrá que hacerlo desde otro punto de vista. La sentencia creo que dice que no es una competencia municipal, no que no sea ilegal. Por tanto, si es competencia de la Junta o del Gobierno Central, que tomen la decisión quien lo tenga que tomar, pero no nos podemos convertir en un país tercermundista abordando al turista en la calle.

-¿Qué pide para lo que queda de legislatura?

-Yo solo pido que nos dejen trabajar, con eso me conformo. Que nos dejen hacer cosas, que todo no sea un problema y una denuncia. No se puede estar continuamente así. No estoy echando la culpa a nadie. Lo que me gustaría es poder trabajar tranquilamente por el futuro de Trujillo. Para ello necesito una conciencia colectiva que diga vamos a apoyar todos en el mismo sentido y no a todo le pongamos dificultades.