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Beatriz en Hafa Café
Reflexiones desde la ventana

Mi shangri-la

Beatriz Cabrera Portillo

Miércoles, 24 de agosto 2022, 08:44

Y hasta el mismísimo Poseidón quiso un día sumergir la Atlántida bajo las claras aguas del océano del Plus Ultra para quedar así observado este ... místico continente por la imperturbable mirada de las columnas de Hércules en el estrecho de Gibraltar y sus cuevas de silueta africana en Tánger. El sur tiene duende y un halo de misterio. Allá en el sur de la piel de toro hay dos tierras que se abrazan, o más bien, se besan: la costa de Cádiz y Marruecos, en el norte de África. A modo de asíntota, son dos amantes que se tocan, pero divergen por otro lado: unidas casi en tierra y bañadas por un mar y un océano inmenso, donde el agua, ese del que estamos hechos un 90 por ciento, es el gran protagonista. Hay tierras magnéticas que tienen embrujo y eso es lo que le sucede a toda la costa gaditana. Entrar en ella es sentir un aire distinto, embriagador; la vista comienza a entusiasmarse al compás de molinos de viento- el de levante- y explanadas que parecen verdaderas obras de arte de patchwork diseñadas milimétricamente por el artesano más habilidoso.

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