Antonio y Álvaro, en la realización de algunos trabajos en el rocódromo / J. S. P.

Nueva propuesta deportiva

Un rocódromo en el antiguo silo, la obra de unos amantes de la escalada

Integrantes de la Asociación Club de Montaña y Escalada El Berrocal trabajan desde hace año y medio para convertir este proyecto en realidad

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Son las ocho de la tarde. Tras la jornada laboral, muchos días, Antonio Murillo se ha unido a sus compañeros Álvaro Rubio, tras bajarse del camión, y Antonio Sevillano para, en su tiempo libre, continuar montando, cortando, soldando y pintando. Junto a ellos, también han estado Ángel y Jorge Delgado.

Tras año y medio de trabajo, ya es una realidad, a falta de ultimar detalles y hacer algunas inversiones. Estos entusiastas, locos por la escalada, han convertido el edificio del antiguo silo, situado junto al iNovo, en un rocódromo. De hecho, su idea es que la zona llamada 'boulder', que ya está casi terminada, pueda abrirse en las próximas semanas con una nueva escuela municipal de escalada. Para ello, los responsables ya se han sacado los títulos correspondientes. Más adelante, les gustaría abrir una de las galerías de 15 metros de altura para escalada deportiva.

Murillo se considera el peón del grupo. «Yo hago lo que me manden, porque los verdaderos artistas son Álvaro y Antonio». Recuerda que todos ellos forman parte de la Asociación Club de Montaña y Escalada El Berrocal, integrada tanto en la federación extremeña, como en la nacional.

No obstante, Murillo es el presidente del colectivo y el encargado de mover todo el papeleo tanto del club, como del futuro rocódromo. De hecho, desde hace unos días ya tienen el certificado de seguridad y solidez estructural firmado por un arquitecto. Para su financiación han buscado patrocinadores en las empresas locales. También tienen una memoria técnica para solicitar la licencia de apertura.

Ahora confían en que pronto el Consistorio haga la cesión formal al club de estas instalaciones municipales.

Cambio

La transformación realizada, sin perder la esencia del silo, impresiona, sobre todo, en uno de los espacios. «Todo lo que ves, lo hemos hecho nosotros». Así resume, con cara de satisfacción, Álvaro Rubio la labor realizada. Para ello, el presidente resalta el apoyo recibido por el Ayuntamiento, que ha financiado todo el material. Además, han estado asesorados por diversos técnicos especialistas.

Murillo recuerda que, en un principio, la idea era contar con unas instalaciones con gran altura para poder escalar. «En ese momento nos dimos cuenta de que, si el Ayuntamiento nos daba, se podría hacer algo para la localidad».

Proceso de construcción del rocódromo en el antiguo silo

Los primeros trabajos consistieron en desmontar tolvas, maquinaria y estructuras del propio silo. Parte de ellas han sido reutilizadas. También han tenido que adecentar fachadas, con trabajos de albañilería y pintura. Estas labores igualmente han tenido que hacerlas de forma vertical.

A partir de ahí, aconsejados por el propio Ayuntamiento, los mayores esfuerzos se han centrados en la zona 'boulder' de cerca de 100 metros cuadrados y una altura de 3,70 metros, con el fin de poner en marcha la anhelada escuela municipal. Así, han montado estructuras de hierro para hacer diferentes desniveles. Todo ello está forrado de madera, con los oportunos agujeros para poner los agarres o presas, además de volúmenes.

Hecha esta labor, las paredes han sido adornadas con diferentes motivos. Una de las obras más llamativas es el castillo pintado por Florencio Delgado y su hijo Ángel. En estas labores también han participado titulados en Bellas Artes, como Borja Romero, Belén Cortés y Andrea Hernández.

Zona Tokio

Tanto Murillo como Rubio reconocen que uno de los espacios estrella es la 'zona Tokio'. Se trata de una de las paredes que simula una de las pruebas que tuvieron que superar los escaladores en las Olimpiadas celebradas en Japón. Para ello, Álvaro Rubio vio una y otra vez vídeos de esta prueba y, «con mucha paciencia», cogió medidas y diseñó esa estructura. Una vez llevada al papel, la trasladó a la pared, con los resultados deseados.

Tras meses de intenso trabajo, estos responsables reconocen que ya solo faltan detalles. «Estamos a falta de las colchonetas necesarias, con el grosor idóneo», señala Murillo. La idea es ponerlas por todos lados. No obstante, para la apertura solo de la escuela municipal se podrían comprar unas cuantas e irlas moviendo según se vayan utilizando en un lado u otro.

Una vez que se abra la primera zona, estos responsables terminarán los trabajos para habilitar una de las galerías del silo de 15 metros, para la escalada deportiva. Esta modalidad se haría con cuerdas, arneses y un monitor sujetando abajo.

El sueño no termina ahí. Si las estructuras de este silo se lo permitiesen, les gustaría ampliar este proyecto. Asimismo, tienen miradas zonas en el exterior para hacer escalada con menores.

Tras el trabajo hecho, esperan que este proyecto tenga una buena respuesta de los aficionados a la escalada. .