Los robots empiezan a andar en el medio rural

Sergio Mena, Soledad Sánchez y Manuel Diaz, en diferentes elementos /JSP
Sergio Mena, Soledad Sánchez y Manuel Diaz, en diferentes elementos / JSP

Los talleres tecnológicos dirigidos por Sergio Mena acercan herramientas novedosas a poblaciones pequeñas

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

La robótica, la programación, incluso drones, entre otras novedosas herramientas, no siempre están al alcance de los menores, sobre todo, de poblaciones pequeñas de la provincia de Cáceres. Partiendo de esa carencia nació hace unos meses el proyecto 'Talleres tecnológicos rurales', coordinado por Sergio Mena, un inquieto informático vinculado a ese medio rural. Es natural de la localidad de Ibahernando (564 habitantes).

A pesar de vivir en una población pequeña, no ha dejado de trabajar en diferentes proyectos innovadores, algunos de ellos relacionados con el centro de emprendimiento iNovo de Trujillo. Con su nueva propuesta «lo que se pretende es acercar esas nuevas tecnologías y herramientas TICs a niños de entre 5 a 12 años que, de otro modo, no tendrían posibilidad», explica este emprendedor. Insiste en que en estos municipios no existen grandes academias para acercar esos conocimientos. Con esta premisa cobran sentido estos talleres tecnológicos.

Esta idea fue presentada el año pasado, a través de iNovo, a los premios Programas de Ideas Emprendedoras (PIE) de la Diputación Provincial de Cáceres, consiguiendo un reconocimiento. A partir de ahí, el proyecto no ha dejado de crecer. En la actualidad, estos talleres están asentados en poblaciones como Trujillo, Madroñera y Logrosán.

Nuevas alternativas

El objetivo para el próximo curso es llegar a más localidades. Además, se darán a conocer nuevas alternativas, algunas de ellas innovadoras. Para ello se va a contar con la participación de otro joven emprendedor, Manuel Díaz, que también forma parte de la familia del centro de emprendimiento trujillano. En esta ocasión, acercará a los menores el mundo de la impresión 3D.

El origen de este proyecto tuvo lugar hace dos años, con la impartición de sesiones de robótica y programación en el centro educativo 'Colorin Colorado', de Trujillo. «Me puse en contacto con Sergio, porque consideraba que era algo innovador en el aprendizaje», explica la gerente del centro, Soledad Sánchez. Los resultados han sido tan buenos que estos talleres continúan, con una buena aceptación. Sánchez apunta que vienen bien para, entre otras cosas, el desarrollo de la creatividad del menor y para centrar su atención. De hecho, asegura que se cuenta con pequeños con necesidades básicas a los que «les encanta».

Mena explica que la herramienta principal son piezas Lego. Con ellas, aprenden a construir un robot, utilizando también motores y sensores. Además, los menores se adentran en los principios básicos de la programación con una herramienta apropiada para ellos, como es Scratch y a través de ejemplos prácticos. «Permite conocer los fundamentos básicos de cualquier lenguaje de programación», dice.

Con esas pautas construyen máquinas sencillas, como vehículos e, incluso, brazos robotizados. Esos conocimientos se une a la transmisión de órdenes a esas máquinas de una forma sencilla. Sergio Mena reitera que ese aprendizaje avanza teniendo como base el juego para que esos menores no se aburran.

Airblock

Otro elemento llamativo que se utiliza es un dron modular y programable, llamado 'airblock', que puede ser un vehículo de aire, agua y tierra. Sus piezas se ensamblan a través de imanes y es resistente a golpes. «Se trata de un 'juguete' muy querido por los pequeños y que permite también enseñar a programar de una forma sencilla e intuitiva», añade.

Con estas herramientas y ante los buenos resultados conseguidos, en el mes de enero estos talleres se pusieron en marcha en Madroñera con Gles Formación y Sergio Mena. Su relación surgió tras los premios PIE. Han participado cerca de una veintena de menores. Esta misma entidad, junto al informático viveño, los llevó a Logrosán a través de la Ampa del colegio. En este caso, ha habido casi 30 participantes.

En ambos lugares han estado hasta final de curso, con la intención de repetir a principios del que viene desde septiembre. Una de sus responsables, Estela Jiménez, reitera que lo último en formación es la robótica y es «la base del mañana». Recuerda que en un futuro todo va a ir robotizado. Por ello, considera importante su conocimiento.

Tanto Mena como Jiménez reiteran la gran acogida de los talleres. «Los pequeños se han quedado con ganas de más y ya preguntan cuándo va a comenzar otra vez», señala el responsable. En cada sesión se pretende que no haya más de diez participantes, con la intención de que tengan accesibilidad al material existente. Este hecho ayuda a que los pequeños se impliquen más en la actividad.

Impresión 3D

Ahora, para el nuevo curso, se incluirán nuevas materias. Quizá, la más novedosa es la impresión 3D. Para ello, se incorpora a este proyecto el joven Manuel Diaz. Explica que la pretensión, primeramente, es enseñar a los menores a diseñar, «ya que es la parte más divertida pero también la más complicada». Para ello, se utilizará un programa informático muy intuitivo y adaptado a los menores.

Díaz apunta que «son los principios para que más adelante puedan utilizar programas de diseño más potentes».

Una vez que hagan esos diseños, se mostrará el manejo de la impresora, para después pasar a imprimir. Los participantes podrán tocar y manejar esa particular herramienta. Ya parte de esta tecnología, junto a la robótica, se pudo ver en Logrosán en un día especial que celebró su colegio, recuerda este experto. Algunas de las sesiones se impartirán en el iNovo de Trujillo.

También se quieren impartir conocimientos más comunes, como programas de ofimática, diseño gráfico, así como mecanografía por ordenador junto a seguridad en internet.

No solo se ampliarán esas materias, sino que puede que se sumen más poblaciones. De hecho, sus responsables ya han recibido algunas llamadas. «Hay posibilidades de difundir estos talleres en Torrecillas de la Tiesa, Deleitosa o Valdefuentes, entre otros».