Minuto de silencio en memoria del abogado Juan Antonio Masa

Reflexiones desde la ventana

Reconocimiento al abogado Juan Antonio Masa, fallecido reciéntemente

COMPAÑEROS DE JUAN ANTONIO MASA

Casi seis meses después de que nos dejara, ayer, 10 de noviembre, la comunidad jurídica de Trujillo quiso guardar un minuto de silencio, como acto simbólico y en señal de recuerdo entrañable, respeto y admiración, como pequeño homenaje a nuestro querido compañero JUAN ANTONIO MASA BURGOS, una gran persona, un excelente profesional, del que tanto aprendimos en el plano jurídico y también en el personal, sobre todo a raíz de su enfermedad, que llevó con una dignidad inconmensurable, con fe, esperanza y con un enorme generosidad hacia los que le rodeaban.

Hasta tal punto concebía Juan el Derecho como 'una forma de vida' que, ni siquiera muy enfermo ya, dejó de acudir a los juzgados, notaría y otros organismos públicos, ni de estar presente en su despacho, siempre al servicio de sus clientes.

Tras haber nacido hacía 67 años en la localidad cacereña de Logrosán, estudiar en Cáceres y Salamanca, donde cursó sus estudios de Derecho, ejerció la Abogacía en sendos despachos sitos en su pueblo natal y en Trujillo. Aquí conoció al poco de llegar, a la que sería su compañera de vida, Mª Victoria Solís Cortés – Yoya -, con la que hizo realidad todo un proyecto de vida y amor y de la que estuvo acompañado, en todo momento, hasta el final de sus días .

Juan Antonio Masa era un ser especial, excepcional, al que tuvimos mucha suerte de conocer y de compartir momentos y vivencias con él. Fue un compañero cariñoso, generoso, estudioso, honesto, amable, sincero y leal.

Y, además, era un ser extremadamente sensible, de lo que dan fe sus libros, la literatura que tanto le apasionaba, sus plumas, las peonzas que tiraba como nadie, los cómic de Ásterix y Óbelix que tanto le gustaba comentar, sus colecciones de piedras y objetos curiosos,… y su amor sin límite a Cervantes, «ese caballero que nos enseñó a hablar» – como en alguna ocasión dijo Mª Teresa León- y que él leía y releía una y otra vez, sacando siempre una nueva enseñanza.

Con este minuto de silencio simbólico, tus compañeros te queremos decir que ha sido un honor conocerte y que deseamos que estés en el mejor de los lugares, porque en nuestros corazones y en nuestras vidas, de algún modo, lo estarás siempre.