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Beatriz Cabrera, junto a su grupo de alumnos en Trujillo
Reflexiones desde la ventana

¡Hasta pronto, mi Torgiela!

«No me queda otra que contradecir al ya clásico tema de Joaquín Sabina y añadir que 'al lugar donde has sido feliz, sí debieras tratar de volver'. Volveré»

Beatriz cabrera portillo

Martes, 15 de septiembre 2020, 10:30

Dicen que una no es exactamente del lugar donde ha nacido, sino donde su corazón pace. El mío lleva paciendo en Trujillo hace tres años ... y ya se ha quedado anquilosado entre las piedras de la magna plaza que vigila Pizarro a lomos de su caballo. Hace un par de semanas, a modo de embate, recibía la desafortunada noticia de que tenía que decir, a modo de ostracismo temporal, «hasta pronto, mi Torgiela» y más concretamente al Aula de Adultos. Todo ello ocasionado por un error administrativo; curiosamente nunca una letra podía tornar en tan distinto el devenir de un ser humano (o de varios). Y es que Trujillo me ha concedido los mejores años de crecimiento profesional y personal, pues tras su fortaleza, he forjado grandes amistades, algunas incluso que me han conducido hasta los confines de la Tierra (al gélido techo de Europa) e incluso a este periódico que ahora lees.

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¡Hasta pronto, mi Torgiela!