La procesión del Santo Entierro no se celebró por culpa de la lluvia, pero sí pudo salir la del Silencio

El Encuentro entre las dos imágenes /JSP
El Encuentro entre las dos imágenes / JSP

El Santo Sepulcro protagonizó un bonito traslado procesional desde el palacio Luis de Chaves, en la parte antigua hasta San Francisco

La procesión del Silencio puso fin esta noche a una intensa Semana Santa, con numerosos actos. Quizá, la principal novedad de ayer fue que no se pudo celebrar la procesión magna del Santo Entierro, por segundo año consecutivo, por la culpa de la lluvia.

En un principio, el desfile procesional comenzó desde la iglesia de San Francisco, como estaba previsto. Las primeras imágenes en salir fueron el Cristo del Perdón y la Virgen de la Angustias. Sin embargo, se tuvieron que resguardar un tiempo en la iglesia de los Hermanos. La imagen del Santo Sepulcro, que ya estaba en la calle, volvió al templo de San Francisco, mientras que San Juan y Nuestra Señora de la Soledad todavía no habían salido. Al final, los dirigentes de la Junta de Cofradías decidieron suspenderla.

Antes de esta procesión, el Santo Sepulcro protagonizó un bonito traslado procesional desde el palacio Luis de Chaves, en la parte antigua, hasta San Francisco, pasando por la plaza Mayor. Fue a las 19,30 horas y tuvo una buena aceptación de público.

El Santo Sepulcro bajando del palacio de Luis de Chaves, por la Cuesta de la Sangre
El Santo Sepulcro bajando del palacio de Luis de Chaves, por la Cuesta de la Sangre / JSP

Las procesiones de Semana Santa finalizaron con la del Silencio, que ha sido hoy, a la una de la mañana. Se llevó a cabo en absoluto respeto y recogimiento. Desde San Francisco salieron El Perdón, junto a Nuestra Señora de la Soledad de los Antiguos Cruzados Eucarísticos. Una vez en la plaza, dos cofrades dedicaron a cada imagen unas entrañables palabras. Seguidamente, se produjo el encuentro de ambos pasos, para después, escenificar la despedida del Crucificado, que fue hasta la iglesia de Santa María por las Almenas, de Nuestra Señora de la Soledad, que volvió a San Francisco.