La orquesta Pizarro, un año más, amenizará El Chíviri, con los temas tradicionales

La orquesta Pizarro, el año pasado /JSP
La orquesta Pizarro, el año pasado / JSP

Cada año intentan mejorar los temas, sin perder su esencia

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

No se cansan de tocar cada año las mismas canciones. De hecho, están encantados de hacerlo y son los primeros que se divierten. Así se muestran los componentes de la orquesta Pizarro, que desde 2015 se suben en el escenario de la plaza Mayor el Domingo de Resurrección, en horario de mañana, para tocar las canciones tradicionales del Chíviri. Antes, del 2012 al 2014, lo hacían el sábado por la noche, ante la insistencia y las ganas de participar de esta forma en la fiesta más característica de la ciudad trujillana. Por tanto, este año no podía ser menos. Este grupo será la encargada de entonar esos sones tanto esta noche, como mañana domingo, a partir de las 12.30 horas y hasta las 17,30 horas.

Esta agrupación está formada por Los hermanos Eric y Ánder Vaquero, Santi de Paz, Juan Muñoz, Aitor Muñoz, Diego Rodríguez, Eugenio Simón y José El Cigarra. Ellos son los encargados de animar El Chíviri. Eric Vaquero explica que cada año se intenta mejorar. Por ello, aunque se entonan las mismas canciones, siempre intentan hacer arreglos, meter segundas voces y mejorar las melodías. Eso sí, insiste en que la esencia de las canciones se mantiene. «Le doy muchas vueltas con la intención de mejorar todo», apunta Vaquero.

Para que todo salga a la perfección y ante la imposibilidad en muchas ocasiones de justarse todos los miembros, las nuevas aportaciones se envían a través de las nuevas tecnologías, para que cada uno de los integrantes de la orquesta las ensaye. A partir de ahí, se hacen dos ensayos. Uno de ellos ya se realizó y otro se llevó a cabo ayer.

Desde niño

Eric Vaquero recuerda que, desde que era niño, quería tocar en el Chíviri. Cuando tuvo la oportunidad, fomentó la creación de esta orquesta para deleitar a pequeños y mayores, trujillanos y de fuera. Ahora, totalmente asentada la formación, asegura que disfrutan ver cómo los vecinos y vecinas bailan al ritmo de sus canciones.

Recuerda que uno de los momentos más especiales se vivió el año pasado, por esa buena participación, sobre todo, en el último tamo. Ejemplo de ello es el final, que se realiza con la canción 'Trujillo de mis amores'. En ese instante, los participantes se acercan al escenario con el pañuelo rojo característico de la fiesta extendido y en lo alto. «Se nos ponen los pelos de punta», añade.