María Victoria Pablos Lamas

Con los ojos cerrados

MARÍA VICTORIA PABLOS LAMAS

Hoy me ha costado dormir. Este calor no es un ingrediente que facilite el descanso. Extremadura, este verano del 2022, está siendo contundente. Hasta el meandro Melero de las Hurdes tiene poquita agua. Tenemos ganas de frío (ya veremos cuando llegue).

Mientras tanto nos escapamos a lugares algo más fresquitos en cuanto podemos. Si tenemos suerte, la imaginación nos lleva a desconectar con los únicos límites del pensamiento. Sonrío... es la mejor estrategia de supervivencia: sonreír e imaginar. Deberíamos entrenar mucho más estas capacidades estupendas.

Una de mis actividades favoritas siempre es descubrir a los seres mágicos cercanos, capaces de encontrar el mejor enfoque. La vida tiene brochazos que desencadenan la capacidad de ver bajo el mejor prisma, y si es con humor cualquier mala ronda de cartas se ve de otra manera. Y no hay cosa mejor. Esa carcajada en el momento más tenso. ¡Cuánto sana y recupera! Ese humor que redirige la estrategia de juego, ¡es toda una inspiración!

Reconocemos progresar adecuadamente en las celebraciones sociales, aunque, ojalá tuviésemos esta capacidad afianzada, tan genuina como antes: Si tenemos alguna cita importante lo damos todo. Todo por estar, por sentir, por forjar el espacio y el tiempo en la magia de cada momento. No es la felicidad individual emanando sin límite, es la felicidad 'de rebaño' por respirar esa sincronía indescriptible que hace que un grupo humano sienta la realidad como un sueño. (Como sucedió en el último concierto y en la última boda).

Tenemos que volver a creer que las cosas que anhelamos podemos hacerlas con los ojos cerrados -como hemos hecho siempre- impulsivamente, con cabeza y con corazón... Y lo que es más importante, sin límites. Porque el cariño verdadero es una sustancia tan importante que no se gasta. Es la mejor energía limpia renovable del mundo. La que mayor bienestar genera en los grupos humanos. Aquella que más sentido le da a la vida.

Cada acción que así realicemos será energía bonita para el alma. Necesitamos nutrir el espíritu de los demás y el nuestro, eso sí que es un objetivo de verano: Reír a carcajadas, soñar despiertos y mirar despacito el mundo que nos rodea, especialmente si amanece, si atardece o si nos iluminan las estrellas. El tiempo necesita volver para poner las cosas en su lugar y la calma en el alma.

El verano es un espacio necesario para sostener el resto del año. Que no se nos escape este verano. Que fluya lo que cura y reorganiza. Que tengamos la convicción de que tenemos cada día por delante, cada mirada, cada paso y cada abrazo... a favor.

Y que cuando el verano acabe dentro de pocas semanas hayamos podido agradecer todo lo bueno y lo regular que contiene.

Es bastante probable que vivamos una vida un poquino de locos. Ciertamente vivimos un pelín pasados de rosca, a rachas. ¿Y si la vida está llena circunstancias que no podemos controlar y hay que fluir con eso? Es más, aceptemos que la tranquilidad no existe, salvo, que viva dentro de nosotros.

El mundo no ha cambiado demasiado. Los que estamos cambiando somos nosotros. Si no nos damos cuenta, la vida no va a ser como necesitamos que sea.

Por lo tanto, no lo piensen, háganlo. Y luego dejen que todo ocupe su lugar. La vida es mucho más bonita cuando se camina tras ilusiones, en cualquier estación de año. ¡Qué no se nos vaya la vida deseando otra!

Dedicado a los que al leer sonríen. ¡A todos!