Participantes de la fiesta, con la última canción de la Orquesta Pizarroi / JSP

Multitudinaria fiesta del Chíviri

Tradición. Miles de personas se dieron cita en la plaza Mayor para disfrutar de esta jornada festiva, que vuelve a celebrarse con normalidad, tras dos años de ausencia

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Un sol radiante, una temperatura casi veraniega y ganas, muchas ganas de recuperar una de las fiestas más características de la ciudad. Con estos ingredientes, el resultado no podía ser otro. Trujillo celebró este domingo una multitudinaria fiesta del Chíviri, declarada de interés turístico regional. Tras dos años de parón por la pandemia, trujillanos y visitantes bailaron y cantaron al son de las canciones más tradicionales de este día, entonadas por la Orquesta Pizarro. Una y otra vez sonaron 'Rafael de mi vida y de mi corazón', 'Ay Chíviri, Chíviri, Chíviri' y 'Déjala sola', entre otras.

Participantes en la fiesta

La fiesta se desarrolló como si la covid hubiese sido un mal sueño. De hecho, se vieron muy pocas mascarillas. No faltaron las señas de identidad de esta jornada, a pesar del intenso calor. Trujillanas, grandes y pequeñas, fueron ataviadas con el traje de pastora. Ganó, un año más, la partida los refajos a las polleras y los corpiños a los jubones. También hubo hombres con la tradicional chambra oscura. Tampoco faltaron los pañuelos rojos al cuello. Asimismo, algunas personas llevaron una camiseta característica de este día y que se ha puesto de moda en los últimos años.

En los grupos de amigos y familiares se veían las tradicionales viandas para ir cogiendo fuerza según iba avanzando la mañana, junto con la bota de vino. De hecho, en un grupo de amigos de la localidad trujillana es protocolario acudir cada año con un jamón. Las bolsas de comida y bebida fueron revisadas antes de acceder a plaza, ya que no se podía entrar con vidrio.

Inicio

Con estos condicionantes, se inició la fiesta este domingo, al menos, la más tradicional. La música con los sones de la Orquesta Pizarro comenzó a partir de las 12.30 horas. Uno de los asistentes fue Antonio Muriel, vecino que llevaba 34 años sin acudir al Chíviri. «En esos años, he estado trabajando y no podía subir a la plaza. Me ha hecho mucha ilusión estar aquí», señala este hostelero de la cafetería restaurante Sandra ya jubilado.

Aunque al principio se vieron muchos claros, poco a poco, se fue llenando la plaza Mayor. Hubo asistentes de muy diversos lugares. Ejemplo de ello fueron jóvenes procedentes de Vitoria y animados por una amiga de Villanueva de la Serena. A pesar de la gran afluencia de personas, «creo que este año ha habido menos gente que en ediciones pasadas», señalaba Ramón, que acude cada año a esta festividad. Y es que, determinados lugares estaban más vacíos que en otras ocasiones. También es cierto que muchas personas se agolparon en los espacios de sombra ante el intenso calor.

La actuación de la Orquesta Pizarro terminó sobre las 17.15 horas. Lo hizo, como ya es habitual con el tema 'Trujillo de mis amores' y con el público con los pañuelos rojos al aire. Una vez acabada esta canción, comenzó el otro Chíviri.

A partir de esa hora, los asistentes se repartieron por diferentes zonas de la ciudad. Muchos de ellos terminaron en la zona de copas, como calles García de Paredes, Sillerías y plaza del Altozano. Otros prefirieron un plan más tranquilo, como el paseo Ruiz de Mendoza, donde había diferentes puestos. También hubo vecinos que eligieron alejarse del centro o, incluso, volver a su lugar de origen, tras bailar y cantar en esta recuperada jornada. Durante este día, estuvo presente la Guardia Civil, así como Protección Civil y Cruz Roja. Ya, el edil delegado, Enrique Borrega avanzó que habría también policías en el turno que les tocase.

Hoy, fiesta local en el municipio trujillano, grupos de familias y amigos vivirán una jornada de campo, bien en parcelas o casas en el situadas alrededor del término municipal de la ciudad.