Los miles de estorninos en la ciudad se han convertido en un problema que dura ya años
En otras épocas se han tomado algunas medidas para intentar espantarlos o bajar su población, sin éxito
Con el ocaso del día, tejados de la ciudad se tiñen de negro. Asimismo, árboles sirven de 'dormitorio' para diferentes animales. Se trata de los ... miles de pájaros, especialmente estorninos, que inundan algunas barriadas, provocando no solo malestar sino también zonas insalubres por sus excrementos que cubren aceras, con los consiguientes malos olores. También perturban el descanso por el ruido que ocasionan. Así lo pusieron de manifiesto hace unos días vecinos de la plaza de Almagro. Sin embargo, este problema también lo sufren otras zonas del municipio, como el parque Hernán Cortés, avenida Ramón y Cajal, avenida de Miajadas, así como algunos lugares aledaños al paseo Ruiz de Mendoza.
Lo cierto es que esta problemática dura ya años. El Ayuntamiento, en diferentes legislaturas, ha intentado poner solución a esta situación sin éxito. Fuentes expertas reconocen que este problema se ha evitado en algunas partes de la ciudad, eliminando los árboles, que estaban ya deteriorados por culpa de estos pájaros. Sin embargo, matiza que no se acaba con el conflicto, sino que se ha trasladado a otro lugar.
Ya, en 2011, desde el Consistorio se estudiaron diferentes fórmulas para ahuyentar a estos animales. Sin embargo, se tuvieron que descartar por diferentes motivos. Una de esa soluciones planteadas fue acudir a profesionales con halcones para alejar a estos pájaros. Al final, la propuesta no fue factible ya que afectaba también a otras aves protegidas, como el cernícalo primilla. En 2017, se volvió a plantear la posibilidad de utilizar aves rapaces para reducir la población de estorninos, que en ese momento podía ser de más de 25.000 ejemplares. También se han llegado a utilizar siluetas de buhos e, incluso, el sonido de carracas para espantarlo, sin éxito.
Diferentes propuestas
Personal de Medio Ambiente explica que este tipo de pájaros se acostumbra a estas medidas y vuelven a inundar árboles y tejados, como ha pasado a lo largo de los años. Estas mismas fuentes consideran que es un problema difícil de solucionar. Una de las posibilidades más eficientes sería la castración química mediante el alimento. Sin embargo, afectaría a cualquier pájaro, lo que hace inviable la medida. También apuntan que cualquier ruido o espantapájaro hace efecto solo unos días.
Una propuesta a medio y largo plazo sería plantar árboles en las afueras de la ciudad para que sirvan de 'dormitorio' y poco a poco vayan abandonando los ejemplares del casco urbano. «Al final, quieren este tipo de árboles y sería darles otro espacio», remarcan.
Otro experto recuerda que los estorninos se sienten protegidos en árboles de la ciudad y donde haya luz. Así, se pueden defender de aves rapaces nocturnas, como la lechuza. Con este planteamiento, opina que una posibilidad es que el parque de San Lázaro, con grandes árboles, tuviera más luz. Esta posibilidad daría otra opción a este tipo de aves para pasar la noche. «Ahora no se van ahí porque está oscuro», añaden.