Martín Almagro, junto con otros compañeros, tras la sesión llevada a cabo, ayer. / JSP

Martín Almagro toma posesión en la Academia de las Letras y las Artes de Extremadura

Este nuevo académico de honor resalta en su discurso las tradiciones populares de orígenes prerromano

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

El arqueólogo Martín Almagro Gorbea, vestido de gala, se mostró en todo momento sonriente, compartiendo saludos con amigos y compañeros. Minutos antes de comenzar el acto, no parecía nervioso. Tuvo tiempo, incluso, para hacerse alguna foto. Una vez iniciada la sesión, como manda el protocolo, dos académicos se levantaron para acompañar al estrado el recipiendario, que esperaba fuera del salón. En esta ocasión, fueron Manuel Pecellín y Julián Barriga.

Así comenzó este sábado el acto de ingreso como académico de honor de Martín Almagro en la Academia de las Letras y las Artes de Extremadura. Tuvo lugar en el llamativo salón de actos de su sede, el palacio trujillano de Lorenzana. «Es uno de los actos más importantes» de la institución extremeña, afirmó su directora, María del Mar Lozano Bartolozzi. Junto a esta responsable, se sentaron el resto de académicos de número.

Para este arqueólogo e investigador, formar parte de esta institución «es un honor y un regalo», señaló a este diario. Reconoce que es una muestra de afecto, así como una satisfacción. De hecho, aprovechó para dar gracias a la Academia, porque «lo hace en nombre de tantos amigos extremeños que me han hecho amar a esta tierra tan hermosa».

Precisamente, en su discurso de ingreso, titulado 'Lusitana y Extremadura', dejó claro su conocimiento de la región. A lo largo de unos 45 minutos, el nuevo académico de honor, que se llevó una fuerte ovación, resaltó las raíces lusitanas de la tierra. En este sentido, puso de manifiesto que Extremadura es una de las regiones que tienen «un pasado más ilustre, rico y profundo, más que las regiones que se consideran históricas».

Patrimonio cultural

Asimismo, apuntó que los lusitanos es un campo de estudio de gran interés para comprender el origen de la gente de Extremadura. Recordó asimismo que muchas costumbres y tradiciones de hoy en día provienen de la época prerromana. «Los recientes estudios de Etnoarqueología y Paleoetnología demuestran que las tradiciones populares ancestrales son verdaderos documentos históricos», ya que permiten conocer muchos aspectos de las sociedades prerromanas que no documentan las fuentes clásicas ni las excavaciones de arqueología. «Constituyen un verdadero patrimonio cultural que debemos cuidar porque está en un alto riesgo de desaparecer».

El nuevo académico de honor aseguró que contribuir a poner en valor ese patrimonio es el homenaje personal que hace a la Academia y a esta tierra.

Tras su discurso, llegó el momento de la contestación, que lo hizo un buen amigo de Martín Almagro. Se trató del también arqueólogo y académico José María Álvarez. Puso de manifiesto el amplio currículo y trabajos realizados por Almagro. Prueba de ello es que ha dirigido más de 50 tesis doctorales, más de 30 proyectos de investigación, además de participar en más de 175 congresos y más de 400 conferencias, sin contar la actividad editorial. Asimismo, resaltó su relación con Extremadura.

Tras las intervenciones, Martín Almagro recibió el diploma acreditativo como nuevo académico de honor y pasó a sentarse junto al resto de compañeros, bajo los aplausos de los asistentes.

Las siguientes citas de la Academia llegarán en noviembre. Una de ellas es el congreso de Antonio de Nebrija en Villanueva de la Serena y otra es una exposición dedicada a Francisco Becerra, arquitecto trujillano del siglo XVI y que marchó a América. Tendrá lugar en la Escuela Politécnica de Cáceres.