Dos investigados en una operación de la Guardia Civil contra la caza furtiva en la comarca

Han sido decomisados 19 trofeos de caza mayor carentes de precintos justificativos o documentación relativa a su legal procedencia

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Agentes de la Guardia Civil, pertenecientes al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), han investigado a dos hombres como supuestos autores de un delito continuado relativo a la protección de la flora, fauna y animales domésticos, en su variante de caza furtiva en la la comarca trujillana, según informa la propia Guardia Civil en una nota de prensa.

Producto de estas investigaciones, han sido decomisados 19 trofeos de caza mayor carentes de precintos justificativos o documentación relativa a su legal procedencia, así como un arma de fuego (rifle), cartuchos y otro material utilizado para la caza.

Las primeras pesquisas se iniciaron en el mes de noviembre. Coincidiendo con la época de 'berrea o brama' del ciervo, se comenzó a detectarse, en determinadas explotaciones cinegéticas situadas en los términos municipales de Aldeacentenera, Garciaz, Madroñera y Torrecillas de la Tiesa un repunte significativo de furtivismo, en materia de caza, apunta este escrito. Estos hechos fueron puestos en conocimiento de los agentes por parte de los titulares de los terrenos acotados que venían sufriéndolos, ascendiendo los perjuicios derivados de estos actos, en algunos casos, en elevadas sumas económicas.

Ante estas denuncias, el SEPRONA puso en marcha 'la operación Mitsuryo'. Los esfuerzos iniciales de la Guardia Civil se centraron en el estudio y análisis del 'modus operandi' de los sucesos, complementado con la práctica de distintas diligencias de investigación, entre ellas la realización de inspecciones técnico- oculares, o la ejecución de numerosos dispositivos de vigilancia estática en lugares en los que, con mayor asiduidad, venían actuando los cazadores furtivos.

Los frutos

Fruto de la actividad operativa desarrollada, el 9 de noviembre, agentes del SEPRONA de Trujillo y Guadalupe, detectaron de noche la presencia de un vehículo circulando a escasa velocidad por el interior de un coto privado de caza, situado en la localidad de Aldeacentenera. «Sus ocupantes hacían uso de un foco de largo alcance con el que iluminaban los ángulos del terreno que quedaban fuera del alcance de los focos del propio vehículo, siendo este un método prohibido, normalmente utilizado en las incursiones nocturnas de caza, con la única pretensión de detectar y seleccionar aquellas piezas de caza que más interesan en función de sus características morfológicas», se apunta en la nota de prensa.

Los agentes dieron el alto al vehículo, comprobando que estaba ocupado por dos hombres, de 26 y 31 años de edad, vecinos de Aldeacentenera, quienes llevaban en su interior un rifle, con mira telescópica, un cargador municionado, numerosos cartuchos esparcidos por el interior del vehículo, linternas, cuchillos de monte y unos prismáticos. Todo fue decomisado por los agentes, de manera cautelar, al carecer de autorización que pudiera habilitarles para el lícito ejercicio de la caza en el terreno donde fueron sorprendidos.

Al día siguiente, agentes del Seprona realizaron una inspección en varios cobertizos situados en los extrarradios de Aldeacentenera, propiedad de uno de los hombres que habían sido identificados anteriormente, hallando en su interior un total de 13 trofeos de especies de caza mayor, que se encontraban en proceso de descomposición y tratamiento para su posterior naturalización, al haber sido abatidos recientemente.

Del mismo modo, se acudió hasta la finca del otro identificado, quien, a requerimiento de los agentes, hizo entrega de 6 trofeos de especies de caza mayor, que se hallaban en estado de naturalización y adheridos en sus correspondientes tablas.

50.000 euros

Todos los trofeos mencionados fueron decomisados, al no acreditarse su legal procedencia, admitiendo sus poseedores haberlos abatido ilegalmente en distintos terrenos sometidos a régimen cinegético especial en la comarca de Trujillo, sin permiso de sus titulares y durante los meses de septiembre y octubre. Es destacable que varios de los trofeos intervenidos serían susceptibles de ser homologados y calificados como 'medallables' en sus distintas categorías (oro, plata, bronce), sin embargo, en modo alguno, podría acreditarse oficialmente, por el hecho de no poder documentarse su lícita procedencia. El valor económico de reposición estimado de los trofeos intervenidos, procedentes todos de actividades ilegales de caza, a los efectos de determinar las correspondientes indemnizaciones, ascendería a más de 50.000 euros, según explica la Guardia Civil en la nota de prensa.

Ante las pruebas obtenidas, el 15 de noviembre, se procedió a la investigación de las dos personas, por un supuesto delito continuado relativo a la protección de la flora, fauna y animales domésticos, en su variante de caza furtiva, siendo puestos a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2, de los de Trujillo.