Julio Bravo

Reflexiones desde la ventana

¿hay algo más importante que la salud?

«Si somos capaces de crear hábitos saludables en nuestros jóvenes, tendremos unos adultos más sanos, y esa es quizás la mayor aspiración, no sólo desde el punto de vista personal»

JULIO BRAVO

El Gobierno ha diseñado la nueva etapa de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que avanza siguiendo la nueva ley educativa, la Lomloe. En este proyecto, observo con asombro y estupor que la propuesta del gobierno central, espero que las comunidades autónomas le enmienden la plana, es reducir las horas de Educación Física en bachillerato. En un país con uno de los índices de obesidad infantil más alto de la OCDE, la propuesta es eliminar actividad física. No aumentarla. No mantenerla. Disminuir la cantidad de ejercicio físico que hacen los jóvenes. Inaudito.

Recuerdo como en 2010 Extremadura acaparó cientos de noticias porque el PSOE, con Guillermo Fernández Vara y el PP, con un casi recién llegado José Antonio Monago, habían pactado una ley de educación. A priori, una noticia fantástica que la LEEX naciera con la bendición de los dos partidos mayoritarios, del país y de la región. Mi decepción fue mayúscula al observar que el documento está repleto de generalidades e imprecisiones. Todos queremos que nuestros alumnos sean buenas personas. Que desarrollen habilidades sociales, hábitos de lectura, capacidades matemáticas, valores democráticos, que sean bilingües, que sean competentes emocionales, que aprecien la lectura...y así una infinidad de buenas intenciones, que presupongo, la mayoría de la población desea.

Los problemas con las leyes de educación surgen cuando se concretan. Esto es, cuando hay que decidir el día a día de los centros educativos, respondiendo a preguntas como ¿Cuántas horas a la semana impartimos lengua y matemáticas? ¿inglés? ¿música? ¿religión? sin entrar en temas como los criterios de evaluación, calificación y promoción. Y es en esos puntos, en donde nunca, jamás en la historia reciente de España, se ha llegado a un acuerdo serio. Lo último es eliminar los exámenes de recuperación, o poder hacer los exámenes para acceder a la universidad con una asignatura suspensa. No se perjudica la cultura del esfuerzo, dice ayer la ministra de Educación sin ruborizarse.

El problema es casi irresoluble. Si preguntas a un profesor de lengua castellana y literatura te asegurará que su asignatura es vital, porque los límites del ser humano son los límites de su lenguaje. Si preguntas a un docente de matemáticas, te responderá que los números son esenciales en el mundo moderno. Si escuchamos la opinión de una profesora de lenguas extranjeras, te argumentará que los idiomas te hacen más sabio y te permiten conocer y aprender de otros lugares. Un docente de música te dirá que la creatividad es un factor clave en el desarrollo del ser humano. Uno de economía te hablará de la importancia de la economía en el mundo y un profesor de Educación Física te dirá ¿hay algo más importante que la salud?

Si existiera una pastilla que nos ofreciera los mismos beneficios que obtiene el organismo al realizar actividad física, el laboratorio que lo comercializase sería multimillonario. El ejercicio físico es una forma de invertir en salud. Es fácil y barata. Tiene beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales. Es una realidad científica que cuenta con la opinión favorable de todos los expertos en medicina del mundo. Todos. El ejercicio bien pautado tiene enormes ventajas para quien lo practica. Nada más. Y nada menos.

Y por eso me planteo la siguiente pregunta, ¿si es tan evidente, por qué los políticos quieren reducir horas de educación física? y además creo tener la respuesta. Cuando alguien de 40 años o más piensa en educación física piensa en gimnasia. Recuerda un viejo profesor, silbato en ristre, obligando a todos los alumnos, de uno en uno y ante la expectación del resto, a trepar una soga, o a saltar un objeto que parece diseñado para torturar a los alumnos menos aventajados motrizmente. Y no les culpo. Era así. Pero eso ya cambió.

No hay ninguna asignatura que haya cambiado tanto. La educación física actual incluye contenidos de salud, alimentación, esquema corporal, motricidad en toda su amplitud, de expresión corporal, de deportes individuales, colectivos y en contacto con la naturaleza, dramatización y así un largo etcétera. Invito al lector a comprobar los apuntes de Educación Física de su hijo, sobrino, vecino...Resultará sorprendente.

Los beneficios de aprender a hacer ejercicio son innumerables. Si somos capaces de crear hábitos saludables en nuestros jóvenes, tendremos unos adultos más sanos, y esa es quizás la mayor aspiración, no sólo desde el punto de vista personal, sino desde el punto de vista como país. La salud nos permitirá abrir el resto de puertas. Todo depende de la salud y afortunadamente, no todo depende de nuestros legisladores.