La Virgen en la plaza Mayor / JSP

Huertas de Ánimas recupera su procesión con la imagen de la Patrona

ha vivido unas atípicas fiestas con un gran ambiente y con su tradicional desfile procesional

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Huertas de Ánimas cerró sus atípicas fiestas patronales este fin de semana con un gran ambiente. A pesar de que no hubo ni encierros ni capeas por culpa de la pandemia, la animación estuvo en las calles con los grupos de familiares y amigos. Muchos de ellos recuperaron las camisetas típicas de las peñas, tras un año de ausencia. Esa animación estuvo aderezada, además, por el buen tiempo y por la música de una charanga. «Ya solo faltan las capeas», señalaba a mediodía un vecino. A pesar de ello, algunos amigos simularon un encierro para el disfrute de los más pequeños, junto a sus mayores.

El fin de la mayoría de las restricciones sanitarias contribuyó también a ese buen ambiente durante todo el fin de semana. Además, provocó que, al menos, ayer, se pudiera recuperar una de las principales propuestas de estas fiestas. Se trató de la procesión de la Patrona, la Virgen del Rosario. Este desfile procesional suele cerrar los actos religiosos. Sin embargo, no se pudo llevar a cabo el 3 de octubre, debido a las medidas sanitarias que todavía regían. Tan solo se hizo un guiño a esta procesión, sacando la Patrona al atrio de la iglesia.

Una vez que las diócesis extremeñas autorizaron estos desfiles procesionales en los espacios públicos con el fin de las restricciones, el párroco, José Blanco, y la directiva de la Hermandad Virgen del Rosario no han querido terminar estas fiestas sin que la Virgen se reuniera con la población. Así se decidió el viernes, en una reunión extraordinaria. Fue dicho y hecho.

Sin puja de banzos

Ante esta decisión, la Patrona salió a las once de la mañana de la iglesia cargada por miembros de la Hermandad. A partir de ahí, se llevó a cabo el recorrido habitual por las calles principales de Huertas de Ánimas. El sacerdote recordó, antes de comenzar, que no se pujarían los banzos en ningún momento. De este modo, se dio posibilidad a que toda la persona que quisiera pudiera llevar el paso de la Virgen, como así se hizo, previo lavado de manos con el gel hidroalcohólico.

Este desfile estuvo encabezado por el estandarte de la Patrona, seguido del paso. A continuación, se situaron las autoridades municipales, además de numerosos feligreses. A pesar de la premura de la convocatoria, la imagen de la Virgen estuvo en todo momento arropada por decenas de personas. «Ya eran dos años sin poder ver a la Virgen por las calles y había ganas», especificó una vecina.

Tras la procesión, se celebró la eucaristía presidida por la Patrona. Después, continuó el ambiente festivo.