José Cercas

Reflexiones desde la ventana

Guerra y paz

JOSÉ CERCAS

LA GUERRA

Dejé de soñar y abrí los ojos, allí me encontré que Rusia era un bosque, un río con un pájaro que ardía en soledad y una parda oveja, rumiando las cortezas ardientes de las nubes. El hada madrina crecía en la ignorancia, viendo los anuncios de las televisiones del mundo donde las frutas venidas a menos poblaban los zaguanes del hambre. Desperté de pronto donde el graznido del plomo, donde Putin defeca sobre todos los asesinados, donde las calles se llenan de palomas violadas y por la pétrea canción de catedrales rendidas al polvo. Desperté con alambres de espino en mi boca, con campos espigados cubiertos de los iconos rusos cubiertos de excrementos, con zares embotellados y vacas robando la leche oscura a los borrachos del vodka.

Dejé de soñar con las tardes imposibles, con las piraguas azules que cosechaban el agua transparente y los peces voladores en los huecos del granito. La pólvora era el reino que gobernaba, con puño de acero, todos los países situados al este de todos los estes, donde el llanto arde, como lava incandescente, en las hogueras del apocalipsis.

La pólvora reinaba con la muerte y el obelisco, con la victoria de los sátrapas del universo. Reinaba la pólvora cubierta de plumas y sangre. ¡Y tú la viste!, tú la viste amanecer intrépida después de tu muerte.

Porque allí Dante justificó su infierno.

LA PAZ

La paz vive en los ojos de la paloma, en el color de la nieve, en la lluvia que ilumina el valle, en la música con sus violines de agua que corre ladera abajo buscando el abrazo del río.

La paz conmueve los lirios y los peces hundidos en la soledad del hielo. Crecen las primaveras por doquier y tú en el lado natural del abrazo.

La paz navega en la altura sublime de las flores;

yo sé que las golondrinas con sus plateados picos y sus tocados negros buscan su alegría en los justos senderos del vuelo.

La paz es el milagro natural de las hojas, de las manos con temple frío plantando la risa en los labios del alba. Es ese milagro que corre, vuela y danza en los estuarios abriles de los océanos. La paz es un poema escrito al abrigo natural de la vida.