el autor junto a los propietarios de los apartamentos turísticos / J. S. P.

Un gran mural refleja la vida medieval intramuros

Se trata de una obra del artista Carlos Guerra, basada en el Trujillo del siglo XV y ubicada en los aparatamentos turísticos Turaca

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Han sido necesarias más de 400 horas, repartidas en 125 días, para plasmar un original mural del recinto amurallado, con una extensión de 12 metros cuadrados. Se trata de la obra del pintor trujillano Carlos Guerra, en el zaguán de entrada de los nuevos apartamentos turísticos, ubicados en la zona del Altozano, llamados Turaca, haciendo alusión a uno de los primeros nombres de la ciudad.

El mural está realizado en grafito en una pared cementada sin refinar y plasma un Trujillo intramuros fechado en el siglo XV con varias alegorías y fábulas. Para ello, el autor previamente ha recabado información del cronista oficial, José Antonio Ramos.

Con estos datos, Guerra ha dibujado todo el perímetro de la muralla, con sus torres corachas y albarranas. Explica que el trabajo ha partido de las siete puertas de acceso a la ciudad amurallada, todas ellas plasmadas en el mural, aunque hay cuatro que ya han desaparecido. A estas puertas, ha añadido otras dos fabuladas. Una de ellas es la entrada a la albacara del castillo y la otra, la de poniente de la iglesia de Santa María. Con estas nueve, también se hace referencia a los nueve apartamentos que tiene el negocio, apunta Guerra.

El artista también ha resaltado cinco alegorías repartidas por este trabajo y que llaman la atención del espectador. Una de ellas recrea los querubines del tejado del Palacio de la Conquista, realizados en oro y plata. Otra es un remate de la Torre del Alfiler, que lleva dibujada la palabra 'Bienvenidos' en árabe, haciendo un guiño a la huella musulmana que contiene la ciudad. También está la estatua de Santiago en su caballo, que fue robada por los franceses de la hornacina que corona la puerta de entrada del mismo nombre. Además, el pintor ha incluido la 'muchacha en la ventana', de Dalí, en un punto de la ciudad. Todo ello se completa con la recreación de 'La iglesia de Auberts' de Van Gogh, en reposición de la desaparecida iglesia de San Francisco el Real, junto a la puerta de la Coria.

El autor explica igualmente que, en todo el proceso, ha pretendido insuflar vida a su obra, contando un cuento en el que aparecen muy diversos personajes. Ejemplos de ello son el 'aguador' flirteando con dos mujeres, la lechuza de Minerva en un árbol, una pareja de novios, un soldado del siglo XVI en una taberna y un ladrón huyendo a caballo, entre otras escenas cotidianas. No faltan representantes de diferentes oficios. «Es una manera de hacerlo interesante y ameno, a la vez que una herramienta para hacer que el espectador busque e interprete los pequeños secretos que contiene el mural», comenta Guerra.

Otro de los detalles que destaca el autor es el dibujo del primer pendón de Trujillo, fechado en el siglo XVI. Ha sido una colaboración del pintor cacereño Pablo Murciano Fernández, que ha querido participar en la obra con esa aportación, apostilla.

El artista reconoce que ha disfrutado mucho con este dibujo, no solo con el propio trabajo, sino también recabando datos e información histórica sobre la ciudad medieval. «Trujillo es un crisol de culturas y era muy importante hacer un guiño a todas ellas en un trabajo artístico de estas características», concluye.