El turismo religioso tiene acento trujillano

Noelia Ávila, en uno de los destinos habituales de sus viajes /JSP
Noelia Ávila, en uno de los destinos habituales de sus viajes / JSP

La extremeña Noelia Ávila trabaja desde hace 15 años organizando peregrinaciones a destinos repartidos por medio mundo

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Su maleta siempre está disponible para ir de un lado a otro del mundo. Entre las cosas que nunca le faltan hay zapatillas para andar y también zapatos con tacones para acudir a algún acto oficial. El último viaje lo realizó hace unas semanas a Egipto. Fueron tan solo unos días. Uno de sus destinos más frecuentados es Tierra Santa. Ha estado allí un total de 27 ocasiones. Así es Noelia Ávila, siempre a caballo entre Madrid, donde vive ahora; su tierra natal, Trujillo; y un avión camino de alguna parte.

Esta extremeña es la directora nacional de Halcón Peregrinaciones, una línea de mercado que puso en marcha hace quince años el grupo Globalia y que surgió entre Trujillo y Cáceres. Antes, esta dirigente llevó la dirección de la oficina trujillana de Halcón Viajes.

Recuerda que sus superiores le propusieron liderar ese proyecto, ya que no había nada creado en temas religiosos. «En un principio no me gustaba mucho», matiza. A pesar de ello, le pidieron que acompañase a un grupo de peregrinos de la Diócesis Coria-Cáceres a Tierra Santa y Jordania. Fueron once días. «Al segundo, se me olvidó que era un viaje de trabajo y me convertí en una peregrina más», señala.

«Estoy más segura en Jerusalén que en muchos lugares del mundo donde he viajado»

Creyente y practicante, cuando volvió de aquel destino, Ávila sintió la necesidad de transmitir lo que vivió allí, su experiencia. Por tanto, aceptó liderar esta nueva línea de negocio en el ámbito nacional. «En ese momento, comencé a especializarme, porque no había nada creado», insiste. Aunque el proyecto nació en la región, hace tres años se trasladó a Madrid para continuar desde la capital con esta tarea. Ahora, el equipo lo forman seis personas con una sensibilidad especial para poder llegar a ese potencial cliente. Eso sí, todavía sigue teniendo una persona en Cáceres, manteniendo los orígenes del proyecto.

Tierra Santa

No tiene dudas que el destino estrella es Tierra Santa, en donde también se incluye en muchas ocasiones Jordania. Noelia Ávila reconoce que se trata de una parte del mundo en continuo conflicto. A pesar de ello, se cuenta con mucha seguridad. «Estoy más segura en Jerusalén que en muchos lugares del mundo donde he viajado», asevera. También son destinos comunes Polonia, Italia, Turquía, Grecia y Egipto, entre otros. No se olvida de viajes a otros lugares religiosos más cercanos, como Lourdes, Fátima e, incluso, Santiago de Compostela y Zaragoza.

Ahora, se está trabajando para abrir camino en Latinoamérica, con la intención de atraerlos a esos destinos. «Estoy viajando todos los años a distintos países, haciendo conferencias y charlas, contándoles lo que he vivido tantas veces». Recuerda que una de las claves, sobre todo en Tierra Santa, es que tiene un acuerdo con los padres franciscanos, que son los que custodian los santos lugares desde hace ocho siglos.

Para preparar cada uno de estos viajes, Ávila o integrantes de su equipo intentan conocer primero el destino y tener toda la logística perfectamente preparada. Con esa idea, tienen visto desde restaurantes y hoteles, hasta el guía, que es una parte fundamental para el grupo. Una vez puesta en marcha esa peregrinación, resalta que se tiene una misa diaria, desde el mismo aeropuerto.

Sacerdotes y diócesis

La forma de vender estos destinos está clara. El primer paso es intentar contactar con las parroquias o diócesis. Los sacerdotes son fundamentales, ya que son las personas que suelen seguir los feligreses. A veces, son seglares los que dirigen este tipo de iniciativas. Insiste en que es importante tener una sensibilidad especial para gestionar estas peregrinaciones, además de «creer, practicar y estar cerca de Dios». También se hacen presentaciones, con diversos testimonios, como el suyo.

Otra de las formas es que las personas interesadas entren en las agencias repartidas por diferentes municipios. Para ello, los empleados reciben formación e información.

Ávila le dedica muchas horas del día a este proyecto. Por tanto, tiene poco tiempo libre. El poco que posee lo dedica a caminar, escuchar música y leer. Siempre que puede, vuelve a Extremadura y a Trujillo, para estar rodeada de familia y amigos. Desde hace unos años, sus debilidades son sus sobrinos.

A pesar de viajar continuamente por cuestiones de trabajo, no rehuye de conocer nuevos sitios acompañadas de sus seres queridos. También le gusta visitar todos los veranos la playa de Málaga, para descansar y coger fuerzas para continuar con esa labor que tanto le entusiasma.