El joven Patrick en su casa en Pago de San Clemente / JSP

El retorno de un joven trujillano con talento

Patrick Kelsei Camacho decide volver a la región, tras haber estudiado Física Teórica

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Su padre, Martin, es inglés y su madre, Claudia, colombiana. Él nació en la India. Cuando tenía tres años y medio, la familia decidió cambiar de aires y asentarse en Extremadura, tras una larga búsqueda de varios años por el territorio español. Se quedaron prendados de la zona de Trujillo y se compraron una vivienda, situada en Pago de San Clemente, núcleo de población de la localidad trujillana. Ese inmueble, en 2005, se convirtió en la casa rural El Recuerdo, hasta la actualidad. De hecho, este matrimonio se ha convertido en un referente del turismo de naturaleza.

En este ambiente ha crecido Patrick Kelsei Camacho, ese niño de tres años que, junto a sus padres, cambió el bullicio del país asiático por la tranquilidad de este paraje natural donde viven. Este joven trujillano, ya con 22 años recién cumplidos, terminó hace unos meses la carrera universitaria de Física Teórica con grandes notas. La ha realizado en Birmingham, una de las ciudades más importantes y pobladas de Inglaterra.

Lejos de buscar trabajo en Gran Bretaña o en otra parte del mundo, ayudado con su inglés de cuna, ha hecho el camino inverso de muchos jóvenes. Con esta formación, ha decidido volver a la región para trabajar. «El salir me ha hecho más extremeño», sostiene. Unas cuantas llamadas y alguna entrevista que otra y ya tiene empleo.

Patrick recuerda que estudió desde Educación Infantil hasta Bachillerato en el colegio del Sagrado Corazón de Trujillo. Fue un estudiante aplicado de sobresalientes. En casa, su madre siempre le ha hablado en español y su padre, en inglés. «A veces, casi en la misma frase, mezclamos los dos idiomas», sostiene. Tenía claro que quería estudiar la carrera en alguna parte de Gran Bretaña. Además, detalla que Física Teórica no existe en España. También es cierto que «las universidades me parecían más interesantes en Inglaterra», incide.

Universidad

Con este planteamiento, antes de comenzar el último curso en Trujillo, se recorrió con su padre desde el norte de Escocia hasta el sur de Inglaterra, viendo universidades punteras en la materia que quería estudiar, para ver dónde se quedaba. Al final, se decidió por la de Birmingham. Allí vivía en una barriada cercana al campus, junto a otros jóvenes. Esa compañía le ayudó a pasar mejor la época más dura de la pandemia. Asegura que, en estos años de universidad, ha tenido tiempo para disfrutar tanto de la parte académica, como de la parte social. Asimismo, ha contado con amigos de distintas partes del mundo, incluso, de España.

La famiflia en una escapada.

Acabada la carrera, tocó decidir, como a otros tantos jóvenes. Una de las opciones era estudiar el doctorado. Sin embargo, considera que no estaba preparado, al menos por ahora. En un futuro, reconoce puede ser una posibilidad. En esta ocasión, su prioridad era coger experiencia laboral y crecer como persona. A partir de ahí, «no veía por qué no podía trabajar en Extremadura con mi formación», resalta.

Kelsei Camacho, de forma jocosa, apunta que Física Teórica «es para un físico que le da miedo los laboratorios». Ya, de una forma más seria, apunta que esta carrera aborda el lado matemático de la física. «Abordamos los problemas existentes y encontramos soluciones con temas matemáticos», remarca.

Salida laboral

Este joven, aficionado al Real Madrid y a la Fórmula 1, explica que una salida de esta carrera está en la docencia. Sin embargo, considera que estos estudios le han dotado de una serie de habilidades de programación, de análisis de datos y de matemáticas a un alto nivel, vinculados, por ejemplo, con las finanzas o las ingenierías. Además, durante su época universitaria, le han enseñado las herramientas para poder resolver los problemas. Con estos conocimientos, no tiene dudas de que se puede trabajar en la región. Además, considera que cada vez hay más empresas de tecnología que se asientan en pequeños o grandes municipios, gracias a Internet.

Esas posibilidades se unen a su deseo de vivir en Extremadura, por su forma de vida, por la tranquilidad, por su patrimonio y por su entorno natural. También destaca la belleza de determinadas ciudades. «Eso no lo hay en otros países», remarca. Por todo «me siento orgulloso de ser extremeño». También reconoce que Birmingham, como una gran ciudad, tiene otras ventajas, como la oferta de servicios y ocio.

En su caso, ya tiene apalabrado comenzar a trabajar en noviembre, con gran ilusión, en la empresa tecnológica trujillana Solar Drone, puntera en su sector y con gran proyección.

Su sueño

Eso sí, a este aficionado al automovilismo, en un futuro, le gustaría cumplir un sueño. Se trata de trabajar en una escudería de la Fórmula 1. De hecho, ya se está moviendo para ello. Si cumple ese anhelo, quizá tenga que volver a Inglaterra, ya que la mayoría está en aquel país. No obstante, no se pone plazos. «Todo dependerá de cómo me siento».

Su madre, Claudia Camacho, resalta que siempre le han apoyado en todas sus decisiones. Recuerda que la idea de irse a Inglaterra y la elección de la universidad fue de Patrick. Ahora, «también le hemos apoyado en su vuelta». No obstante, Camacho resalta que su hijo ha tenido libertad para seguir su camino.