Elena Ortega navegando por el río Yangshuo, en China. / Asier Calderón

«No imagino vivir sin retos y movimiento»

La periodista cacereña Elena Ortega, con raíces trujillanas, ha sabido adaptarse a la crisis sanitaria, para continuar aunando sus dos pasiones, viajar y escribir

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Con 11 y 12 años, escribió sus primeras guías o libros de viaje. Fueron sobre sus experiencias vividas en París y Londres. Con el paso de los años, esas dos pasiones de niñez, viajar y escribir, se han convertido en su estilo de vida. Así es la cacereña Elena Ortega, una periodista de viajes en continuo movimiento. Su gen aventurero, quizá proveniente de sus raíces trujillanas, le han hecho recorrer sitios recónditos y lugares casi innombrables de más de 60 países de cinco continentes.

Su deseo siempre es coleccionar experiencias bien de destinos nacionales, bien internacionales. No obstante, reconoce que le gusta sentirse extraña en lugares exóticos, de esos que cuesta encontrar en un mapamundi. «Me siento especial donde ha ido poca gente», señala.

Asidua a vuelos de largas horas, la pandemia ha provocado que esos destinos se hayan reducido al territorio nacional o portugués, siempre que las restricciones lo hayan permitido y cumpliendo con las medidas de seguridad. Y es que intenta no perder ninguna oportunidad y aprovechar cada momento para disfrutar de las maravillas que tiene la península.

En su maleta, no falta una cámara de fotos, junto a un cuaderno y un bolígrafo para plasmar sus recuerdos. Si falla ese bloc de notas, tira de móvil para que ese momento, en forma de palabras, no se olvide.

A pesar del coronavirus, no ha parado de hacer sus reportajes y artículos para medios especializados de diferentes destinos. Eso sí, ha tenido que tirar de más creatividad y originalidad, elaborando textos sugerentes para ese potencial lector que, ahora, quizá, no puede viajar. «Hay que crear ese gusanillo para inspirar futuros viajes y llevar con la imaginación a otros lugares».

Inicios

Elena Ortega, afincada en Madrid, estudió primero Turismo y después, Periodismo. Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con el marketin, la comunicación y la organización de eventos para sociedades de medicina y asociaciones de pacientes.

En el templo Nido del Tigre, Bután / Asier Calderón

En esas ganas de acumular nuevas experiencias, aprovechó la oportunidad que le salió para trabajar en la oficina de Turespaña en Singapur, promocionando España como destino turístico en el Sudeste de Asia, Australia y Nueva Zelanda. En estas tierras estuvo casi tres años, en las que también colaboró con otras empresas. Ortega apunta que en esta parte del mundo afianzó sus ganas de viajar, de conocer nuevas culturas y una gastronomía diferente. «Estando allí era más sencillo viajar y mucho más barato», especifica. En su web, ' www.periodistadeviajes.com', deja claro que esta estancia le ha hecho enamorarse de Asia.

A su vuelta a España, volvió a trabajar para el sector de la medicina. No obstante, en ese momento, intensificó sus trabajos uniendo periodismo y viajes. En un principio, surgieron unas cuantas colaboraciones. Poco a poco, esos encargos comenzaron a aumentar hasta dedicarse plenamente a este mundo. En la actualidad, escribe artículos y guías de viaje para medios como Condé Nast Traveler, ¡HOLA! Viajes, Guía Repsol, Viajes National Geographic, además de otras empresas del sector turístico.

Sus publicaciones son desde destinos nacionales, hasta lugares exóticos, como la experiencia del Transmongoliano o sobre Oceanía. Matiza que siempre escribe sobre los sitios en los que ha estado, ofreciendo un punto de vista particular. «Es donde puedo aportar mi conocimiento y mi forma de ver el mundo», resalta.

Extremadura

En sus trabajos, también intenta dar voz a Extremadura. Considera que todavía hay tesoros que son pocos conocidos en la región. Como ejemplo pone Sierra de Gata. «Es una maravilla y una desconocida, incluso para muchos cacereños», recalca. Entre sus últimos artículos, hay uno dedicado a Trujillo, la tierra de su padre, el reconocido pianista Isidro Ortega.

Como una periodista de viajes, incide en que se ha tenido que adaptar ante la pandemia. En cierta medida, intenta que sus trabajos inspiren y ayuden al lector a evadirse con temas originales. «Hay que buscar nuevos enfoques para mis reportajes y nuevas oportunidades, que incluso en los sectores más dañados por la crisis, como es el turismo, las hay» señala. De hecho, apunta que estos meses ha ampliado los medios con los que colabora.

Asimismo, insiste en que el movimiento, más o menos, constante no ha parado, aunque sean a lugares de España y Portugal. «No imagino una vida sin retos y movimiento», añade.