La ganadera Beatriz Pablos, con su hermano, Maxi, en la finca donde quieren llevar a cabo el proyecto. / jsp

Gallineros móviles para tener mejores huevos

La trujillana Beatriz Pablos pretende lanzar este año su proyecto de gallinas criadas en extensivo

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Tras 12 años vinculada a la alta cocina, volvió a Trujillo para hacerse cargo de la explotación ganadera familiar, basada en el vacuno. De esos inicios han pasado ya dos años y Beatriz Pablos, con el apoyo de su hermano Maxi, trabaja implantando nuevas ideas en el mundo del campo, algunas de ellas innovadoras.

Es el caso de su apuesta 'Huevos con P de pastoreo', un proyecto que ha conseguido recientemente un accésit en los premios del Programa de Ideas Emprendedoras en el Mundo Rural, PIE 2021, de la Diputación Provincial de Cáceres. La intención es ponerla en marcha a lo largo de este año.

Se trata de un sistema de producción y comercialización de huevos de gallinas criadas en extensivo, mediante un sistema de pastoreo. Para ello, «nos ayudamos con unos gallineros portátiles y así, devolvemos a estos animales a su hábitat natural», explica.

Al final, «se trata de producir alimentos de forma amigable con la naturaleza y rentable»

Convencidos los dos hermanos de este sistema, explican que una de las claves es que se va a ir rotando por diferentes zonas y dejando el suelo con largos periodos de descanso para que se regenere. De este modo, las gallinas siempre tienen una alimentación que da el propio suelo.

Todo ello hace que se obtengan «huevos con unas características inmejorables, tanto por el sabor como por sus propiedades nutritivas», remarca la ganadera. También sostiene que se consigue una yema con más consistencia y más grande, con un color más fuerte y un sabor a campo.

Prestaciones

Pablos remarca además que estos innovadores gallineros van sobre ruedas. Estarán dotados de aseladeros, nidos, bebederos, comederos y suelo de rejilla en los que las gallinas puedan subir, dormir, poner los huevos y poder resguardarse, según se detalla en el proyecto. También debe contar con un sistema de mallas portátiles, para que estén protegidas de los depredadores. «Necesitan un refugio tanto de día como de noche para dormir y poner los huevos», sostiene la responsable de la 'Ganadería Pablos'.

Explotación en Argentina de Maca y Pablo Etcheberry (Pensagro) que ha inspirado la idea de Beatriz Pablos. / HOY

Esta forma de trabajo también produce otros beneficios. Beatriz explica que la gallinaza (los excrementos que dejan) en otro tipo de explotaciones se convierte en un problema y es necesario retirarla. Con esta apuesta, como se miden los tiempos para estar en uno u otro sitio, «se convierte en un input para el suelo, ya que no se deja que se acumule». La gallinaza es un gran fertilizante.

Asimismo, todos los parásitos de las gallinas se van dejando atrás a la vez que se va rotando y, por tanto, no necesitan ser tratadas con antibióticos. «Es un sistema beneficioso en todos los sentidos, porque se convierte en un actor principal del suelo», sostiene.

Aunque la idea inicial es la venta de huevos, el proyecto de la propia ganadería va mucho más allá. Una segunda fase sería llevar a cabo una cocina central en Trujillo en donde se pudieran degustar, por ejemplo, esa gallina, que será «altamente saludable», además de otros productos de la explotación.

Estudio

Tanto Beatriz como su hermano Maxi apuntan que tanto este proyecto como las nuevas ideas que están implantando en su ganadería, llegan mediante un estudio previo. En este caso, se trata de diversificar y sacar el mayor partido al campo sin perder de vista su mejora. Al final, «se trata de producir alimentos de forma amigable con la naturaleza y rentable», sostienen los hermanos. Este planteamiento ya lo están aplicando con el vacuno y continuarán con las gallinas. Para ello, cuentan con el apoyo fiel del encargado de la finca, Juan Manuel Rodríguez, con 40 años en la explotación.

Maxi Pablos explica que la base de la producción está en el suelo, por lo hay que preocuparse de su cuidado y de su mejora. De hecho, se están haciendo pruebas para obtener resultados de este manejo. «Cuánto mejor cuidado está, mejor pasto tienes y, por tanto mejores animales y productos». Para ello, se utilizan 'pastores eléctricos' para parcelar a los animales y que pasen de una zona a otra y el resto esté descansando. «Se basa en el impacto animal, en la regeneración mediante la orina y las heces y en largos tiempos de descanso». Con este manejo, se produce un aumento de cantidad y de calidad de forraje autóctono, sostiene. Aunque se lleva poco tiempo con este sistema, ya se están viendo resultados en el suelo.

Angus

Además de la mejora del suelo, estos promotores están trabajando en la genética. Han apostado por la raza angus de vacuno, que tiene un tamaño moderado, por lo que requiere comer menos que otras razas. De este modo, se han comprado pajuelas de semen para cruzarlas con la raza retinta y algunos ejemplares limusín.

La pretensión es conseguir animales más adaptados, tanto desde el punto de vista productivo en el campo, como una carne con más calidad, nutricional y organoléptica, explica la ganadera.

Más allá de las razas, recuerdan que lo importante es fijarse en la selección del individuo. «Las razas autóctonas tienen un plus de adaptación, pero las autóctonas mal seleccionadas son tan malas como las introducidas», sostienen.

Una vez que tengan totalmente asentado estos proyectos, la idea es iniciar la venta directa. Así se puede hacer partícipe al consumidor del trabajo realizado. Esa venta podría ser tanto los elementos frescos, como con esa cocina que se quiere poner en marcha.