Benito, mostrando uno de los regalos realizados por sus compañeros / cedida

Una despedida por su jubilación en el juzgado con dos medallas

Profesionalidad. Francisco Manuel Benito recibe una condecoración del Ministerio de Justicia y el homenaje de sus compañeros

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

No será fácil que, a Francisco Manuel Benito Sánchez, más conocido como Benito, se le olvide la primera semana de marzo. Todavía le brillan los ojos cuando habla de las muestras de cariño recibidas durante esos días, tras 37 años como funcionario en el Juzgado Número 1 de Trujillo. «Ha sido impresionante y emocionante», rememora.

Aunque se jubiló el 14 de enero, la covid ha provocado que los reconocimientos por su trayectoria no llegasen hasta ahora. El 1 de marzo recibió la condecoración o medalla de la Orden de San Raimundo de Peñafort, como integrante del Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa, por su contribución al desarrollo del Derecho. Tuvo lugar en un acto en Cáceres, presidido por el secretario de Estado de Justicia, Tontxu Rodríguez, además de por la presidenta del Tribunal Superior de Justicia en Extremadura (TSJEx), María Félix Tena y el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, entre otros.

Ya, en 2019, se comenzaron los trámites para solicitar este reconocimiento al propio Ministerio, sin que Benito lo supiera. Lo promovió la secretaria judicial de aquel momento, Gema Ruano, apoyada por la jueza María Dolores Guerra Maestre. Además de la petición, la propuesta fue avalada por numerosas firmas, que llegaron de distintos profesionales del mundo de la Justicia. La notificación de este galardón llegó en enero de 2020 y hace unos días, por fin, se pudo hacer entrega.

Despedida

Este protocolario acto ha llegado casi a la vez que el emotivo homenaje, en forma de despedida, ofrecido por numerosos compañeros. Tuvo lugar hace unos días con una comida con 68 personas, en las que estuvieron trabajadores actuales y antiguos de los juzgados de Trujillo, así como jueces, algunos de ellos venidos de fuera de la región, además de abogados y procuradores, así como otros compañeros. No faltaron sus dos hijas y su mujer.

El protagonista, con diferentes profesionales asistentes a su despedida

La emoción, incluso las lágrimas, estuvieron muy presentes. Benito recibió, como recuerdo, un reloj y un bolígrafo. Además, como la entrega de la condecoración del Ministerio se retrasaba, sus compañeros ya le habían comprado otra medalla de San Raimundo de Peñafort, que se la dieron en esa comida. La jueza Guerra Maestre, que es con la que más tiempo ha pasado, le aseguró que una era por la trayectoria profesional y la recibida en la comida, por «su personalidad y humanidad». El protagonista tuvo palabras de agradecimiento por el cariño recibido. También se acordó de sus compañeros más antiguos, así como de algunos ya fallecidos y de su familia.

Este funcionario, de memoria privilegiada y de gran orden, asevera que lo mejor de esta larga trayectoria profesional ha sido el ambiente familiar creado con todos los trabajadores. «Se compró una cafetera y a las 11.30 horas, yo era el encargado de hacer el café y en ese rato, no se hablaba de trabajo», especifica. Otro ejemplo de ese buen ambiente es que, desde hace 30 años, en enero o febrero, ha llevado migas para los dos juzgados. De hecho, sus ya excompañeros le han pedido que el año que viene no falte a esta cita. «Las seguiré llevando», apunta.

Inicios

Benito Sánchez, natural de Huertas de Ánimas, comenzó su carrera profesional vinculada a la Justicia casi por casualidad. Le animó un primo a presentarse a unas oposiciones, como agente judicial. A los dos les preparó Antonio Risco. Aprobó el 8 de abril de 1981. No fue hasta diciembre cuando tomó posesión en Mérida. De allí se fue a Almendralejo. Después consiguió convertirse en oficial de Justicia, o lo que es hoy gestor procesal, y se incorporó a Jarandilla de la Vera. Al quedar una plaza vacante en Trujillo, se incorporó al juzgado número 1 de la ciudad trujillana en enero de 1985. Ha estado dedicado, sobre todo, a tema civiles, salvo un tiempo que estuvo en la parte de penal. Mientras trabajaba, se sacó Derecho. Tuvo el apoyo del ahora procurador Juan Carlos Avís, que también estaba estudiando en esa época la carrera.

Ahora, disfruta de la familia y, sobre todo, de su nieto, que ha sido una de las principales causas de que se haya jubilado. Aunque siempre le ha gustado su trabajo, reconoce que ya estaba algo cansado. No falta cada día a su cita con largos paseos. También es un asiduo lector. Estas aficiones las compagina con las atenciones a su madre y de cuidar del pequeño de la casa. También es catequista. «No paro», añade.