El músico trujillano, junto a su piano. / iGNACIO bRAVO

«Los dos años perdidos es un tiempo irreparable»

El pianista trujillano Luis Bravo, profesor del Conservatorio de Cáceres, habla de sus futuros eventos en Europa y de la situación por la que pasa el mundo de la música

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Su cara de cansancio denota la intensa jornada laboral de un viernes. Lo cierto es que se sienta con HOY a las nueve de la noche, tras horas dando clase y alguna reunión que otra, ya desde por la mañana. De forma jocosa, pregunta: «¿De qué hablamos?». Así se muestra el polifacético pianista trujillano Luis Bravo, profesor del Conservatorio de Música de Cáceres.

Él mismo, con cierta ironía, contesta que lo mejor es que se hable de su faceta musical, que incluye también la situación por la que está atravesando el sector. En esta ocasión prefiere dejar otras virtudes a un lado, como la de investigador de la figura de Juan Pablo I, al que dedicó un libro. Antes de nada, no faltan algunos comentarios sobre el momento político que vive el país.

Este músico lleva más de 25 años ofreciendo conciertos dentro y fuera de España. Uno de sus últimos recitales fue en Portugal. Sin embargo, la pandemia provocó que esa actividad se parase. Recuerda que, justo antes del inicio del confinamiento, tenía previsto una actuación en Bérgamo, que se suspendió debido a la situación que vivía Italia en esa época por el coronavirus.

Además del largo parón, considera que uno de los grandes problemas que ha vivido el sector en este tiempo han sido las restricciones de aforo. Lo ejemplifica de una forma muy clara: «Podías ir en un avión totalmente lleno, pero estar en un teatro casi vacío».

Otro de los grandes inconvenientes ha sido que no se han diferenciado los tipos de conciertos. Este hecho ha provocado –explica– que haya sido lo mismo un recital con 5.000 personas que otro de 200, como los que Bravo ofrece, todos sentados y con mascarillas. «Las restricciones nos han matado», ratifica. Todo ello ha provocado que compañeros músicos hayan estado o estén en una situación límite, «algo que me da mucha pena».

Preparación

Desde que comenzó la crisis sanitaria hasta ahora, Luis Bravo ha aprovechado para estudiar nuevos programas y, en cierta forma, «reinventarse», con la preparación de nuevas obras. También le ha servido para investigar, en su caso, sobre música para piano. Con la llegada de cierta normalidad, comienza a moverse algo el interés por los conciertos. No obstante, insiste en que «los dos años perdidos es un tiempo irreparable».

En su caso, siempre que lo permitan sus clases, su intención es retomar los recitales en un plazo corto de tiempo. La idea es viajar, al menos, a Dinamarca. De hecho, tiene previsto estrenar una obra para órgano y piano de Paul Udbe Pock-Steen, junto con el organista Torben Krebs, en un festival en Odense. También le gustaría recuperar eventos en Italia y Portugal. Estos conciertos se unirán a la cita musical prevista en el palacio de los Barrantes Cervantes de Trujillo, con el apoyo de la Fundación Obra Pía de los Pizarro. La fecha todavía no está cerrada.

Para esas próximas citas, el pianista trujillano ya trabaja en los nuevos programas. Como novedad ofrecerá obras de compositores latinoamericanos. «He decidido cruzar el charco y tocar autores argentinos como Ginastera, Guastavino y Piazzolla». También tiene preparado 'Danzas cubanas' de Ignacio Cervantes. En su repertorio ha incluido, además, al autor filipino Nicanor Abelardo, por si surgiera la posibilidad de ir a aquellas tierras.

Como profesor, igualmente, trabaja para que su alumnado, principalmente los de los últimos cursos, pueda ofrecer conciertos. «Formamos a profesionales de la música y la finalidad de un músico es tocar en un escenario». Por ello, siempre que puede, intenta que ofrezcan recitales o hagan audiciones fuera del ámbito del Conservatorio cacereño. Con esa pretensión se tiene previsto crear un ciclo de conciertos de cámara en el Barrantes Cervantes, que suelen ser recitales atractivos y variados. No obstante, considera que «todavía hay que darle forma». Este músico y profesor recuerda que ya han tocado alumnos suyos en la ciudad trujillana con una buena aceptación.

Recitales

Más allá de estos eventos en su localidad, no tiene, por ahora, más recitales programados en España. Y es que, en los últimos años, ha sido más fácil ver a este pianista en actuaciones en países de Europa, que en España. Aunque hay ciclos de música y festivales, «parece que están acotados y no es fácil entrar», sostiene. Apunta que, salvo excepciones, en las programaciones se cuenta más con grupos extranjeros que con artistas del país. A pesar de ello insiste en que él vive de sus clases y no le obsesiona tocar en un sitio u otro.

Ante esta situación, «ni en Extremadura ni en España se sabe el nivel tan bueno que hay». Por esa falta de reconocimiento considera que músicos españoles terminan yéndose a otros países a continuar su carrera.

Este profesional va más allá y resalta la gran calidad artística que tiene el profesorado que hay en el Conservatorio de Cáceres. «Es impresionante el nivel que tienen y cuesta mucho arrancar un concierto». También pone de manifiesto el trabajo que se está haciendo con el alumnado. Prueba de ello es que algunas de estas promesas están consiguiendo premios.

Para este docente y concertista, uno de los problemas es que no existe apoyo institucional, ni hay un sistema educativo musical en España. «Tenemos grandísimos músicos, a pesar de los políticos de uno y otro sitio y a pesar de que las reformas educativas no han sabido valorar la música en su nivel profesional». Dicho de otro modo, Bravo ratifica que la música se ha devaluado en colegios e institutos. Defiende su estudio, ya que «conlleva el desarrollo de la personalidad, de la sensibilidad, del razonamiento matemático, de la psicomotricidad y de otras muchas facetas».