Una alumna del Francisco de Orellana, premio extraordinario de Formación Profesional

Sara de Gracia, en una de sus actividades /CEDIDA
Sara de Gracia, en una de sus actividades / CEDIDA

Sara de Gracia ha estudiado el ciclo formativo de Animación Sociocultural y Turística

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Gran parte de su vida laboral ha sido administrativa, después de estudiar un ciclo formativo de Administración y Finanzas y la carrera de Empresariales. Tras quedarse en paro, decidió dar un cambio radical a su vida. Quería apartarse de las cuentas y trabajar en el terreno de lo social y cultural. Sara de Gracia, natural de Miajadas y con residencia en Cáceres, comenzó a estudiar el ciclo formativo de grado superior de Animación Sociocultural y Turistica en el IES Francisco de Orellana de Trujillo. Terminó en junio de este año. Ahora, a sus 36 años, ha conseguido uno de los premios extraordinarios de Formación Profesional de Grado Superior, concedido por la Junta.

Para concesión de este galardón, no solo se ha valorado su nota final de 9.88. También se ha valorado los cursos realizados, como uno de monitora de Tiempo Libre y otro de lenguaje de signos. Asimismo, se ha tenido en cuenta los trabajos llevados a cabo durante esa formación, entre otros méritos.

Sara de Gracia reconoce que, con los años, se ha vuelto más luchadora en favor de los demás, con la intención de conseguir y trabajar en beneficio de la sociedad. Con esa idea, decidió hacer este ciclo formativo en el instituto trujillano. Una vez terminado, considera que esta formación le ha ayudado a ver y analizar mejor las necesidades que tiene la sociedad y lo que puede aportar para que todo evolucione de una forma más correcta. «Podemos trabajar por y para la gente y conseguir cosas buenas», señala.

Sacrificio

Cuando comenzó estos estudios, recuerda que a su familia le tuvo que explicar que quería cambiar su forma de trabajar, de pensar y de ver la vida. Según fue pasando el tiempo, sabía que no se había equivocado. No obstante, resalta que le ha supuesto un gran sacrificio. Prueba de ello es que se tenía que desplazar todos los días desde Cáceres. Por todo ello, asegura que tenía que dar lo mejor de sí. «No podía perder el tiempo. Los profesores me han dado el cien por cien y creo que yo he respondido igual», explica. La edad da otra visión y se cuenta con otro bagaje, añade.

Esta ya ex estudiante del Francisco de Orellana nunca había sacado tan buenas notas como hasta ahora. «En realidad, he hecho lo que me gustaba y me he sentido muy a gusto». Aunque había una parte práctica, asevera que también le ha tocado estudiar bastante.

Más práctico

Esta miajadeña destaca lo aprendido en un ciclo formativo. «Lo veo más práctico y más cercano al fin. Es ponerte a trabajar de algo que te gusta».

Ahora, esta técnico Superior de Animación Sociocultural y Turística, con un premio extraordinario, sigue buscando trabajo. Si no lo encuentra pronto, se planteará hacerse autónoma y desarrollar su proyecto. «La gente no conoce las capacidades que podemos tener las personas que salimos en este tipo de ciclos. Hacemos más cosas que animación», señala. Le gustaría trabajar en temas vinculados al medio ambiente.

La directora del instituto trujillano, Montaña Hernández, se muestra, al igual que sus compañeros, contentos y satisfechos por los resultados de esta alumna. Asimismo, ratifica la importancia que tienen los ciclos formativos para la educación y para el mercado laboral. «La formación profesional está cambiando y hay que ponerla en valor», señala.

 

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