Extremadura se defiende de los plásticos

Los siete ecoparques extremeños recuperaron el año pasado más de 6.000 toneladas de residuos y los destinaron a empresas que se encargan de su reciclaje

Muchos de los alimentos se venden envasados en los supermercados. :: /C. MORENO
Muchos de los alimentos se venden envasados en los supermercados. :: / C. MORENO
José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Microplásticos se impuso a términos como procrastinar, VAR, nacionalpopulismo o micromachismo y fue elegida palabra del año 2018 por la Fundación del Español Urgente (Fundéu).

Este título lingüístico ha servido para dar visibilidad a, según explica la propia entidad, una de las principales amenazas para el medio ambiente y la salud de los seres humanos. Y es que los microplásticos –fragmentos menores de cinco milímetros– están presentes en las playas, en los animales, en la sal marina o en el agua que llega al consumo humano. «Esta palabra es la constatación científica del desastre, el fracaso del sistema y el producto resultante de millones de toneladas de plásticos desechados por todas partes durante años, degradados hasta convertirse en parte de las cadenas alimentarias y del agua», expone Marcelino Cardalliaguet, delegado de la Sociedad Española de Ornitología BirdLife en Extremadura.

La región no es ajena a este problema y para evitar un aumento de los microplásticos, así como la presencia de residuos en la naturaleza, varias asociaciones ecologistas organizan actividades de limpieza de los espacios naturales. Así lo hicieron voluntarios de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (Adenex) esta semana en las márgenes del río Guadiana, a su paso por Mérida, y también integrantes de otros colectivos en el último trimestre del pasado año en varios montes de la región.

El objetivo de estas tareas es triple: eliminar el impacto visual que provoca la basura en los entornos naturales, caracterizar los residuos para poder hacer un análisis sobre su presencia y evitar que, en un futuro, los plásticos pasen a la cadena de consumo humano.

En estas campañas, que forman parte de un proyecto nacional más amplio denominado Libera y en el que colabora Ecoembes, los plásticos siempre están entre los residuos más habituales y su recogida es posible, siempre que su proceso de descomposición no esté muy avanzando. Si se convierten en microplásticos «no se puede reciclar, estarán allí para siempre», advierte Cardalliaguet.

En el conjunto del país, se han retirado casi 170 toneladas de basura de espacios naturales y en las actividades han participado más 28.000 voluntarios. Durante el presente año continuarán las recogidas.

La degradación no es la única forma de que los microplásticos lleguen al medio ambiente. Hay productos que tienen fragmentos muy pequeños de este material, como algunos de limpieza o de higiene, que, si no se usan de manera responsable, también pueden acabar en la naturaleza.

Las organizaciones ecologistas desarrollan campañas de recogida de basura en entornos naturales y los envases son los más numerosos

No existen cifras oficiales en Extremadura sobre el consumo de plásticos. Desde Gespesa –la sociedad del grupo público Gpex que se dedica a la gestión de las instalaciones para la recogida y tratamiento de los residuos domésticos en la región– tampoco disponen de estudios específicos, pero entienden que el consumo se ha estabilizado recientemente. Para esta afirmación se basan en los datos de entrada de residuos y las caracterizaciones que realizan. «La presencia de estos materiales se incrementó en años anteriores», informan.

Voluntarios de Adenex durante la jornada de recogida de residuos en el entorno del Guadiana. ::
Voluntarios de Adenex durante la jornada de recogida de residuos en el entorno del Guadiana. :: / HOY

Sí se han realizado múltiples estudios a nivel nacional y europeo. Greenpeace calcula que cada año se elaboran 500.000 millones de botellas en el mundo, aunque en este dato también están las que se elaboran con material reciclado, y que la producción de plástico en Europa alcanzó las 60 millones de toneladas en 2016; la ONU pronostica que en 2050 los océanos tendrán más plástico que peces, y en el decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) sobre reducción del consumo de bolsas de plástico se cita que el consumo de éstas se sitúa en 144 por habitante y año en nuestro país. «El consumo de plástico es enorme, innecesario muchas veces, no ha parado de crecer y está fuera de control», dice el delegado de BirdLife en la región.

El decreto mencionado está detrás de que las bolsas se cobren desde el año pasado en los establecimientos de nuestro país y responde a una directiva europea que pretende que los estados miembros de la Unión Europea limiten el consumo de bolsas a 90 al año antes de que finalice 2019 y a 40 en 2025. El objetivo final es que se pongan en marcha medidas que reduzcan la utilización de plásticos de un solo uso, como las pajitas de las bebidas o los cubiertos y platos. «Que sean de un solo uso no quiere decir que no se puedan reciclar», puntualiza Reyes Babiano, profesor del departamento de Química Orgánica e Inorgánica de la Universidad de Extremadura (UEx).

Las organizaciones medioambientales ven el proceso de reciclaje como la última opción y que antes hay que apostar por reducir el uso y la reutilización. Por eso, abogan por sustituir los productos de plástico que más problemas generan, como las botellas y tapones o los bastoncillos de los oídos. «Hay que obligar a la industria a buscar alternativas», en palabras de Cardalliaguet.

«Las miles de toneladas de residuos plásticos que genera el sector agrario deben ser bien gestionadas»

«Las miles de toneladas de residuos plásticos que genera el sector agrario deben ser bien gestionadas» Marcelino Cardalliaguet | SEO BirdLife

En términos de consumo, el campo extremeño es uno de los sectores que más plástico utiliza. El uso en espacios naturales de elementos como tubos de riego desechables, envases o cuerdas de embalar debe hacerse de forma responsable para que no afecte negativamente al entorno. «Los miles de toneladas de residuos plásticos que genera el sector agrario deben ser bien gestionados», comenta el delegado de la organización ecologista.

Reciclaje

En Extremadura hay siete ecoparques, en los que se tratan los residuos domésticos que se generan en la región. El año pasado se recuperaron 6.386 toneladas de plásticos en estos espacios, según confirman desde Gespesa. Esta cifra ha crecido en más de 900 toneladas en los últimos cinco años y el incremento respecto a 2017 fue del 9,6%.

Estos espacios están situados en Badajoz, Cáceres, Mérida, Mirabel, Navalmoral, Talarrubias y Villanueva de la Serena. Es el emeritense, con 1.500 toneladas el que más residuos de este tipo recupera, seguido del de Villanueva, con más de 1.300. Esto se explica por el gran volumen de plástico que se mueve en las explotaciones agrarias, muy numerosas en el ámbito de influencia de esta localidad. Ya por detrás están el ecoparque de Badajoz, con poco más de mil toneladas y el de Cáceres, que se queda cerca de la barrera del millón de kilos.

Los plásticos recuperados se obtienen de dos líneas de residuos, la que sale del contenedor amarillo y la que llega desde los recipientes previstos para la basura orgánica. En ambos casos, se realiza una selección para separar los materiales y los plásticos se destinan a empresas que se dedican al reciclaje.

En estas instalaciones se realizan los procesos necesarios para dotar de una nueva vida a los envases. «En teoría, todos los plásticos se pueden reciclar», detalla Babiano, que puntualiza que no todo el material reciclado se puede utilizar para entrar en contacto con productos que se destinen al consumo humano.

Esto se debe a que los plásticos están formados por varios componentes, que sirven para dotar al elemento en cuestión de las propiedades que se requieren para su uso.

Los plásticos se separan en función de sus características para, en cada caso, destinarse a las empresas encargadas de su tratamiento. ::
Los plásticos se separan en función de sus características para, en cada caso, destinarse a las empresas encargadas de su tratamiento. :: / CASIMIRO MORENO

En cualquier caso, tanto desde el ámbito universitario, como en opinión de las organizaciones ecologistas y de las empresas que desarrollan su labor en el mundo del tratamiento de residuos se insiste en que el reciclaje en fundamental para minimizar los daños que el uso excesivo de plásticos puede hacer al medio ambiente.

En la actualidad, en la UEx se está desarrollando un proyecto dirigido a la incorporación de plásticos usados a otros materiales. «Es una forma de buscar destinos para aprovechar algo que, en principio, se considera un residuo», comenta Juan García investigador del departamento de Química Orgánica.

Biodegradable

La degradación de los plásticos varía en un abanico temporal muy amplio, ya que depende de los compuestos de cada producto, y se mueven entre los seis meses de un globo y los más de 500 años de una botella. En este punto influyen los antioxidantes, que sirven para frenar el proceso. Pero también se pueden encontrar otros componentes, como plastificantes, para que sean flexibles, o colorantes. La descomposición se debe a reacciones químicas.

Por norma general, los plásticos se obtienen del petróleo. «Terminado el ciclo útil de un plástico, cuando ya no es apto para reciclarse, en muchos de ellos aún es posible aprovecharlo para generar energía mediante la combustión, que consigue su degradación total a CO2 y agua», explica Babiano.

Esto no sería necesario en el caso de los plásticos biodegradables, que son los más respetuosos con el medio ambiente. Por el momento, su uso es reducido, aunque va creciendo paulatinamente. Una de las quejas de las organizaciones en defensa de la naturaleza es que la racionalización del consumo de plásticos es «un tema secundario en la mayoría de las agendas políticas de nuestro país y en Extremadura particularmente ignorado e, incluso, menospreciado», tal y como dice Cardalliaguet.

Los plásticos se deben depositar en el contenedor amarillo. ::
Los plásticos se deben depositar en el contenedor amarillo. :: / C.M.

Ante es coyuntura, los agentes relacionados con este ámbito abogan por fomentar la educación ambiental y el desarrollo de campañas que conciencien a la ciudadanía de que se trata de un problema de primer orden para la sociedad y su bienestar.

En este sentido, hay numerosas recomendaciones para hacer un consumo más responsable de los plásticos. La prioridad a nivel legislativo ha sido los productos de un solo uso, como se ha reflejado en la normativa sobre las bolsas. Estas son, precisamente, las que encabezan cualquier decálogo de consejos para que se cambien por bolsas reutilizables. Igualmente hay otras leves modificaciones en las acciones cotidianas que pueden repercutir positivamente en el medio ambiente, como comprar productos a granel en lugar de envasados, cambiar los táperes de plástico por los de vidrio o metal, beber agua del grifo en lugar de embotellada, elegir envases de bebidas que sean retornables o evitar el uso de cosméticos con microesferas de plástico. «En el último caso, depositar todo en los contenedores amarillos para su reciclaje es fundamental», concluye Cardalliaguet.

«Algunos componentes de los plásticos pasan a los alimentos por contacto»

Reyes Babiano es profesor del departamento de Química Orgánica e Inorgánica de la UEx

El plástico está muy presente en nuestra vida diaria y en la inmensa mayoría de los objetos que tenemos alrededor. «Está claro que es una solución de éxito que ha sido beneficiosa en muchos aspectos», afirma Reyes Babiano, profesor del departamento de Química Orgánica e Inorgánica de la UEx, en relación a que ha permitido el abaratamiento de gran cantidad de productos y a que ha posibilitado una mejora en la calidad de vida.

Sin embargo, una utilización irresponsable puede repercutir negativamente en la sociedad, sobre todo en términos medioambientales.

Ejemplos de un uso excesivo los plásticos se pueden ver en los lineales de los supermercados, donde hay alimentos, como frutas y verduras, que podrían prescindir de su envase. Además, hay investigaciones que parecen desaconsejar su uso con la comida. «Se conoce que algunos componentes del plásticos migran al alimento al estar en contacto», señala Babiano, que añade que ello se está estudiando profundamente por los organismos europeos para tener un conocimiento sobre cómo afecta el que lleguen a las personas. «Todavía no se conoce con exactitud cuál es su incidencia en el organismo humano», reconoce este profesor universitario.

Por el momento, las cantidades de componentes de los plásticos que se han encontrado en los alimentos son reducidas. «Pero no deberían estar ahí», puntualiza Babiano, que certifica que en algunos casos sí se sabe que no son convenientes y, por tanto, se han prohibido.

El contacto también se produce con las botellas de plástico, para las que no se recomienda una reutilización prolongada. «Su uso repetido en el hogar puede hacer que ciertos componentes indeseables migren al alimento, por lo que es mejor que se destinen al reciclaje una vez utilizadas; de hecho la mayoría de las botellas que se comercializan están fabricadas con material reciclado», informa Babiano, que insiste en que el panorama ideal sería  que la sociedad aprovechara la parte positiva del uso de los plásticos, pero evitara las negativas.