Victoria junto a uno de sus compañeras en la escueal infantil. / HOY

La exitosa experiencia en el extranjero de alumnas del Francisco de Orellana

Este instituto trujillano ha tramitado seis becas para que estudiantes del ciclo formativo de Educación Infantil hagan sus prácticas en otros países durante 90 días

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Victoria Bravo Belmonte, Vivi, regresó a Trujillo hace ya 20 días, tras pasar tres meses en una pequeña población de Malta. Su cara se ilumina al hablar de la experiencia vivida, en la que no faltó incertidumbre ante lo desconocido, sobre todo, los primeros días. Con el paso del tiempo, todo ello se transformó en satisfacción. En la despedida, hubo lágrimas.

Esta joven trujillana ha sido una de las seis alumnas del IES Francisco de Orellana que han tenido la oportunidad de hacer este curso sus prácticas del ciclo formativo de Grado Superior de Educación Infantil en un país extranjero, gracias al proyecto europeo Erasmus plus que gestiona su centro educativo. Además de Malta, otras compañeras estuvieron en Lisboa y Dublín. Estas prácticas se desarrollaron desde el 1 marzo al 31 de mayo. Por tanto, el 1 de junio, volvieron a su hogar, «con mucha pena», reconoce esta estudiante de 19 años. «La experiencia ha sido muy buena», añade al respecto.

La responsable del Erasmus plus en este instituto es Isabel Panadero. Explica, junto a su compañera Rosa Vega, que este tipo de iniciativas permite becar al alumnado para que, durante su segundo curso de formación profesional, puedan hacer sus prácticas en el extranjero y se convaliden en el sistema educativo. Recuerda que el Francisco de Orellana lleva seis años con este programa, aunque los dos últimos no se pudo enviar a ninguna estudiante, por culpa de la pandemia. Por este motivo, en esta ocasión, se han podido conceder hasta seis becas para otras tantas estudiantes. No obstante, una se tuvo que volver a España por cuestiones de salud.

Gestiones

Matiza que desde el instituto se llevan a cabo directamente todas las gestiones, para facilitar lo máximo posible esta experiencia. De este modo, se hace la selección de las empresas en los distintos países. Asimismo, se tramita una entrevista de la alumna con el centro de empleo. Todo ello se une a la tramitación de la documentación necesaria, como puede ser la firma de un convenio. También se realiza un seguimiento continuo a través de una persona coordinadora en la entidad de destino.

Panadero resalta que, con este tipo de estancias, se consigue que las estudiantes tengan una formación más amplia y conozcan mejor el idioma. También tienen la posibilidad de vivir experiencias nuevas y de conocer otras realidades, tanto desde el punto de vista laboral como el cultural y social, además del personal. Igualmente aprenden metodologías diferentes. «Les permite tener un poco más de posibilidad de empleabilidad». Prueba de ello es que tanto Vivi, como a otras compañeras, tienen ofertas para quedarse a trabajar en los lugares donde han estado. Una de ellas, igualmente, le ha salido una oferta de trabajo en Alemania. «Las españolas estamos muy bien reconocidas como educadoras», apunta la estudiante. Su docente pone de manifiesto la formación que reciben. Otra posibilidad es seguir estudiando la carrera de Magisterio por Educación Infantil.

La experiencia

Victoria Bravo ha estado con otras dos compañeras en Malta para hacer esas prácticas profesionales. Ha trabajado en una escuela infantil en la pequeña localidad de Gzira. Recuerda que sus funciones han sido las propias de un técnico de Educación Infantil. El idioma utilizado en todo momento ha sido el inglés. No obstante, recuerda que los pequeños aprendían también otros idiomas, ya que en Mata hay muchas culturas.

Apunta que ese primer día, tanto ella, como sus compañeras tiraron del 'google map' para llegar a su centro de trabajo, donde ya les estaban recibiendo. Con el paso del tiempo, esta joven iba todos los días andando por el paseo marítimo, saludando a los vecinos. Su horario de trabajo, por decisión propia, fue de seis de la mañana a una de la tarde. Además de trabajar, ha tenido tiempo para hacer nuevos amigos, viajar y disfrutar del tiempo libre.

Las dos docnetes, junto a sus dos alumnas en una estancia en Lisboa / HOY

Vivi asegura que esta experiencia le ha ayudado a madurar. Recuerda que era la primera vez que salía de casa sin la familia. «Tú allí estás sola y, después de las seis horas de estar en la empresa, tienes mucho tiempo y te tienes que buscar la vida para hacer las cosas y todo ello hablando en inglés», sostiene. Panadero reconoce que las estudiantes vuelven con un nivel de inglés muy bueno. Asimismo, resalta que, durante estas estancias, existe un importante intercambio de culturas. Todo ello provoca el acercamiento de los países de la Unión Europea, añade.

Además, Isabel Panadero explica que, tanto a Vivi, como al resto de compañeras, estas vivencias les ha hecho que aumenten la confianza en sí mismas y en sus posibilidades personales y laborales.

La docente recuerda que este programa de Erasmus plus recoge también la movilidad de personal docente. El objetivo es establecer lazos de colaboración para hacer más fácil las incorporaciones de las alumnas del ciclo de Educación Infantil y ampliar la formación de los profesores. En esta ocasión estuvieron tanto ella, como su compañera Rosa Vega en Lisboa durante unos días.