La ermita de San Lázaro celebra hoy la tradicional puja, con 159 años de historia

Vecinos revisando los regalos donados para la puja de hoy /HOY
Vecinos revisando los regalos donados para la puja de hoy / HOY

El dinero conseguido va destinado a mejoras del edificio

REDACCIÓN HOY TRUJILLO
REDACCIÓN HOY TRUJILLO

La ermita de San Lázaro culmina hoy una de su semana más importante del año. Durante estos días, se ha celebrado la novena del Cristo de la Salud y hoy finaliza con la tradicional puja, una de las más importantes de Trujillo. Se lleva haciendo desde 1860. Todo el dinero recaudado irá destinado al mantenimiento de esta ermita, muy querida por muchos vecinos.

Al frente tanto de la puja, como de la ermita, están los santeros Francisco Murillo y Petra Durán. Recuerdan que la familia lleva con esta labor hace 116 años. Comenzaron primero los abuelos de Petra, siguieron sus padres y desde hace 60 años, lleva este matrimonio. «Mi madre y yo nacimos en esta casa», explica la santera. «Nuestra labor ha sido trabajar para la iglesia como si fuera nuestra», añade al respecto. Este matrimonio reconoce que, durante esta semana, no se para. Una de las labores es el adecentamiento de la ermita, como todo el año, ante la gran afluencia de personas.

Además, se anima a los vecinos a que participen con la entrega de regalos para esa multitudinaria puja. La previsión es que se tenga unos 160 objetos, que saldrán a subastas. Hay de todo tipo, desde una gran variedad de dulces, hasta plantas, pasando por verduras e incluso, un jamón. El matrimonio cuenta con la ayuda de sus familiares en la organización del a puja.

Francisco Murillo insiste en que el dinero que se saca es para esas continuas mejoras que necesita la ermita. La última obra ha sido la restauración del viacrucis. «Ha quedado preciosos». Igualmente remarca que se precisan otras actuaciones importantes, como puede ser la restauración de la imagen de San Lázaro, ya que está bastante deteriorada. También hay que mejorar las hornacinas y recuperar las pinturas de la bóveda. «No se tocan desde hace 35 años». Estas actuaciones se irán haciendo poco a poco, cuando haya dinero, explica el matrimonio. Remarcan que el empujón económico más grande es esta subasta de regalos.