José Cercas / CEDIDA

Reflexiones desde la ventana

Dejémoslo así

JOSÉ CERCAS

Dejémoslo así, mientras llegan los ardientes colores del verano y las calles se cubren de fiestas y fábulas, tu mirada se acerca a mí como un pájaro que canta en las ramas más altas del naranjo.

Pero, dejémoslo así, porque la vida viene y puebla esta canción de miel, porque mientras duermen las noches estivales cubiertas de estrellas, las miradas anidan en la quimera de lo que somos y queremos, de lo que fuimos.

Tomamos del vagabundo el camino que nos lleva a viajes sonoros y auroras que no se atreven a juntarse, pero se piensan.

Dejémoslo así, cuelga el vacío de las ventanas abiertas, el jardín se equivoca y escribe primavera en las flores de las sombras de este verano, en los labios alados de los jazmines. No hay nada que decir, nada de qué hablar, el muro de cristal se encarga en empañar tu cuerpo, doblegar mi vista y dejarme cada vez más y más ciego de ti.

Dejémoslo así, que ya está acabando este tiempo y, a lo lejos, cuelgan los suspiros de los días pasados. Dejémoslo así, ay, vida mía, dejémoslo así. Que ya se oscurecen, en los días pasados, todos los recuerdos de días venideros.

TODO ESTÁ ESCRITO

Todo lo que sucede está escrito,

al final siempre es tiempo pasado;

recuerdos que, en tus ojos,

se acostumbraban a los atardeceres,

o a mis ojos sumergidos en los tuyos,

o a los versos que yo escribo

en el borde lento de un poema.

Ay, siempre la balada olfateando,

con su aroma a triunfo,

la candidez de la luna,

en ese espacio pasajero

que sucede o no sucede,

pero que se aferra a un recuerdo,

como si el mundo ocupara

un sitio en la luz de la memoria.

Como si el tiempo tan solo fuera,

la ardiente candidez de días pasados.