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La ciudad vive uno de sus días grandes de las fiestas con gran ambiente

Los gigantes y cabezudos contaron con numerosas personas, a pesar de la tímida lluvia

La ciudad vivió ayer uno de esos días marcados en rojo dentro de las fiestas patronales. Una vez más, grupos de amigos y familiares de diferentes edades se echaron a la calle para disfrutar de una jornada en la que reinó el buen ambiente y la diversión. Las propuestas más tradicionales, junto a los actos religiosos, coparon la jornada festiva.

La programación contó con una de esas actividades que cada año tiene una gran aceptación por pequeños y mayores. Ayer no fue menos, a pesar de una continua tímida lluvia. Se trató de la salida de los gigantes y cabezudos, que recuperó su tradicional itinerario hacia la plaza Mayor por la avenida Ramón y Cajal y la carretera de La Cumbre.

Antes de esa salida, la Asociación Gigantes y Cabezudos de Trujillo rindió un sencillo homenaje a Vicente Curiel, 'Tato', por sus más de medio siglo dedicado a esta tradición. «Son más de 50 años poniendo su tiempo, su esfuerzo y su ilusión al servicio de una tradición que, gracias a personas como él, continúa viva», afirmó el presidente del colectivo, Julio Ávila. Tato es el encargado de tirar los caramelos de su inseparable alforja, entre otras tareas. Además, durante años llevó la cabeza de la bruja de uno de los cabezudos.

Recorrido

Esta particular comitiva, que partió del paseo Ruiz de Mendoza, contó con decenas de niños y niñas que corrían perseguidos por los cabezudos, mientras los gigantes bailaban al son de la charanga La Crisi, encargada de la ambientación musical durante todo el recorrido. Otros pequeños no se separaban de sus familiares. El desfile recorrió calles principales de la ciudad, no sin hacer las paradas pactadas para ir recuperando fuerzas poco a poco. Una de ellas fue muy emotiva, ya que la comitiva se detuvo en el Pub King, ya cerrado, para homenajear a su gerente, Santiago Esteban, fallecido recientemente.

Una vez en la plaza Mayor, numerosas personas aprovecharon para inmortalizar el momento con sus móviles. A partir de ese instante, la fiesta continuó alrededor de diferentes establecimientos hosteleros.

La Hermandad Virgen de la Victoria también tuvo un día ajetreado con diversas actividades. Llevó a cabo el besapiés de la Patrona en la iglesia de San Martín, con el continuo paso de vecinos y vecinas. También tuvo la puja de objetos donados a la Virgen. El broche de oro llegó con uno de los actos más emotivos, como es el canto del himno Salve en la plaza Mayor abarrotada de personas. Después, tuvo lugar una de las novedades de estas fiestas: el espectáculo de drones. Todo terminó con la verbena, con gran asistencia de público.