os gugantes y cabezudos en la plaza Mayor

La ciudad se echa a la calle para disfrutar de la jornada festiva

Los gigantes y cabezudos, el besapié a la Virgen y la Salve, así como la verbena protagonizaron las principales actividades

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

La jornada de ayer no defraudó. Hubo gran ambiente, con grupos de amigos y familiares en la calle disfrutando de los diversos actos programados. Todo ello estuvo acompañado por el calor, principalmente, en el hueco del día. Así se desarrolló una de las jornadas más esperadas de la programación de las fiestas patronales, tras dos años de ausencia.

Ya, ese ambiente festivo se empezó a notar, a mediodía, con la salida de los gigantes y cabezudos, que recorrieron las calles principales de la ciudad, seguidos por numerosos menores, así como adultos. El acompañamiento musical lo puso, como es habitual, la charanga La Crisi. No falaron las paradas en diferentes bares para recobrar fuerzas. Pasada las dos de la tarde, esta comitiva hizo su aparición en la plaza Mayor, lo que atrajo a numeroso público. Algunos menores aprovecharon el pilar lleno de agua para refrescarse.

A partir de ese momento, numerosas personas continuaron la jornada festiva en los establecimientos hosteleros de la plaza y de otros lugares de la ciudad.

La programación de ayer también estuvo marcada por los actos organizados por la Hermandad Virgen de la Victoria, que comenzaron a las 9.30 horas, con el besapié a la Virgen. Para ello, la imagen de la Patrona se bajó de su habitual trono para estar más cerca de los feligreses. En su baldaquino, se situó el Cristo de las Aguas. Durante todo el día y hasta las ocho de la tarde, fue un contiguo goteo de personas para visitar a la Virgen. Quizá, cuando más personas accedieron al templo fue de las 12.30 a 13.30 horas, según fuentes de la organización. Un año más, no hubo beso y sí una reverencia.

Puja

Otra de las propuestas fue la recuperada puja de objetos donados a la Patrona. Tuvo lugar, como en ediciones anteriores a la pandemia, junto al palacio de los Duques de San Carlos. Hubo un poco de todo, desde dulces, hasta macetas, pasando por algún animal. En total, se subastaron cerca de 60 objetos. La recaudación va para la Hermandad, que ayudará a sufragar los gastos de estas fiestas.

Vecinos participando del besapiés / JSP

Sin duda, el broche de oro a esta jornada llegó, tras la novena solemne, que comenzó a las 20.30 horas. Se trató del recuperado canto himno Salve en una abarrotada plaza Mayor. Miles de personas, una vez más, mostraron su devoción a la Patrona trujillana en este acto. Seguidamente, tuvo lugar los fuegos artificiales. La programación festiva terminó con una concurrida y animada verbena.

Hoy el turno es la subida de la Virgen al castillo, en procesión, tras la procesión cívica y la misa mayor. Además, será el inicio de los festejos taurinos. La jornada se completará con un espectáculo de marineras, baile de la cultura popular peruana y la verbena en el paseo Ruiz de Mendoza.