La sonrisa no se le borra de la cara cuando habla del galardón recibido en los Premios Empresariales organizados por Asemtru. Se trata de José ... Cancho, el actual responsable de la Carpintería Cancho, que ha recibido el reconocimiento en la categoría 'A la Trayectoria Empresarial'. Este galardón premia a un negocio que cuenta con más de 135 años de historia. Además, su continuidad está asegurada con su hijo, Ignacio, que tiene 28 años y que está decidido a seguir con la tradición familiar. De este modo, se convierte en la sexta generación de carpinteros en una misma familia en la ciudad trujillana.
«El premio para mi es un orgullo», sostiene José, Pepe para los allegados. Apunta que es complicado que en una misma familia pueda haber seis generaciones en este tipo de oficios. De hecho, opina que otros compañeros se están jubilando y no tienen ese relevo generacional.
Él concretamente comenzó a los 16 años. «Antes o estudiabas o trabajabas y si tu familia tenía un negocio, te tenías que dedicar a esa empresa familiar», señala. Es lo que hizo y lo cierto es que mal no le ha ido. Eso si, reconoce que ha tenido que luchar mucho y ser muy constante, tanto con los clientes como con los proveedores.
En esta labor, también ha contado con el apoyo de su mujer, María José López, que ha tenido un papel fundamental en la gestión y consolidación de la empresa. José Cancho apunta que este galardón es un reconocimiento a esta saga familiar que tanto ha trabajado.
Evolución
Explica que este oficio ha evolucionado mucho. Considera que ya se está perdiendo esa labor de la carpintería con madera maciza y la ebanistería. «Ahora, hay mucha melamina, mucho corte y mucho chapeado. Cada vez hay menos muebles de madera maciza. En la actualidad, lo que se quiere es material de fabricación rápida». Además, poco a poco se han ido adentrando las nuevas maquinarias, que han ido ganando terreno a las herramientas más tradicionales de una carpintería. Y es que, con el tiempo, se ha tenido que ir adaptando a los nuevos tiempos. «Cuando mi abuelo vio un cepillo eléctrico, se echaba las manos a la cabeza», comenta de forma jocosa.
Aunque de vez en cuando no falta alguna demanda de esos muebles antiguos, el actual responsable de la Carpintería explica que se echa de menos ese trabajo más manual que se hacía antiguamente. No obstante, matiza que era más duro y se tardaba más. «Antes había un olor característico de serrín, de viruta de madera que ahora se echa de menos», insiste. Aunque se hacen menos muebles, se llevan a cabo otros trabajos, como pueden ser grandes estructuras para los tejados o puertas principales de gran tamaño, así como estructuras para ventanas, entre otros elementos.
Cancho destaca que Carpintería Cancho ha trabajado mucho fuera de Extremadura con grandes obras para diferentes empresas. Uno de esos hitos fue el trabajo que se hizo en un centro comercial en la capital de Guinea Ecuatorial, en Malabo en 2014. No obstante, ahora se va menos fuera, ya que se tiene trabajo en la zona. Además, reconoce que la situación en el mercado está más complicada.
«Con este premio a la Trayectoria Empresarial, Asemtru rinde homenaje a una empresa centenaria, a una familia emprendedora y a un ejemplo de continuidad que demuestra que tradición, innovación y futuro pueden caminar de la mano», se apunta desde la organización de estos premios.
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