El artista trujillano Julio Corrales expone su obra en el conventual de San Francisco

El artista trujillano Julio Corrales expone su obra en el conventual de San Francisco

La iniciativa parte de la escuela profesional 'Creacciona' de la Mancomunidad Comarca de Trujillo

REDACCIÓN HOY TRUJILLO
REDACCIÓN HOY TRUJILLO

El conventual de San Francisco acoge la exposición itinerante del polifacético artista trujillano Julio Corrales, tras recorrer los distintos municipios de la Mancomunidad Comarca de Trujillo. Esta propuesta es una iniciativa de la escuela profesional 'Creacciona', que ha permitido acercar esta muestra a más de 600 personas. Al acto de inauguración, junto con el artista, estuvo la concejala de Cultura, Consuelo Soriano y la edil de Asuntos Sociales, Soledad Corrales, representantes de la Mancomunidad, así como amigos y familiares.

La muestra formada por 30 obras, pinturas y esculturas, muchas de ellas en hierro. En estas creaciones, el autor «desnuda su alma creativa a través de las formas», según fuentes de la organización. Corrales utiliza material reciclado para darlos una segunda vida, detalla. Es un resumen del trabajo realizado en los dos últimos años. Aunque ha mostrado algunas de sus obras en exposiciones colectivas, esta es su primera exposición en solitario, que estará expuesta hasta el próximo día 29 de noviembre. Se puede visitar en horario de cinco de la tarde a 19.30 horas.

A sus 57 años, Julio Corrales asegura que lleva toda su vida aprendiendo, es un autodidacta vital y continuo, que aprovecha las formas de utensilios domésticos y objetos inadvertidos «para engañar al ojo», dotándoles de un uso y cualidades diferentes, transformando la forma primigenia en belleza de una increíble belleza desnuda y sorprendente.

En su haber figura una infancia ya creativa e inquieta que marcó su paso por colegios e institutos como alumno poco brillante e incomprendido, pues prefería pintar toldos, sillas o canalones antes que la estatua de Pizarro o algún edificio singular de la plaza mayor de Trujillo; o iba a la biblioteca a leer libros de arte mientras sus compañeros de clase hacían sus tareas.

Como estudiante de Mecánica Industrial y Delineación tuvo sus primeros escarceos con el dibujo técnico y las perspectivas, que fueron su base para empezar a pintar. En el Servicio Militar se buscó la vida dibujando y vendiendo cuadros en cristal con ácido y ha estado trabajando durante casi cuatro décadas en una gasolinera, periodo en el que realmente empezó a estudiar y a rencontrarse con la pintura y la escultura.

Tres dimensiones

Afirma Corrales que para ser pintor hay que tener ojo de escultor y que la escultura no es sino una técnica de pintura en tres dimensiones en donde no es necesario engañar al ojo con colores ni texturas, porque los volúmenes de sus obras se muestran de forma desnuda, tal y como el autor quiere que se vean. No mezcla colores a la vista, sus esculturas dejan el hierro tal y como es y le saca el alma.

El atrevido escultor trujillano bebe de la idea espacial de Eduardo Chillida -el espacio como la relación existente entre las masas y los huecos- y a partir de ahí, sus obras son lo que quieren sus manos que sean para convertirse en retazos de una belleza desnuda, de una naturaleza desbordante y una plasticidad inquietante.

De otro lado, el postimpresionismo de Van Gogh también define la esencia de la obra de Corrales Bravo, en cuanto que la exageración de sus líneas invita a que surja mejor la expresión de los sentimientos y las emociones.

Sus obras transmiten fragmentos del día a día. A partir de elementos rutinarios, incluso elementos de labranza, transmite momentos del ser humano, sus progresos y decadencias, filias y fobias y los detalles más recónditos de la condición humana.

Reconoce este escultor que como artista «se ve crudo y sin acabar» y por tanto no tiene definidas sus líneas de trabajo aunque sí acepta una evolución de estilos y uso de materiales pobres y humildes, que ubican su obra en ámbitos novedosos y hasta ahora inexplorados por él. Su proximidad al Arte Pobre (Povera Art) conecta a muchas de sus obras con escultores turineses de la década de los 60 y recrea también influencias del arte conceptual o el informalismo, entre otros.

«Lo que pienso y lo que sueño lo llevan a cabo mis manos; hay conexión entre mi mente y mis manos y hacen justamente lo que pienso, de ahí que estas obras sean una parte intima de mi ser y de mi vida que yo presento desnuda», asegura el autor.

 

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