La antigua estación de autobuses / JSP

La antigua estación de autobuses sigue en venta, a pesar de que hay interés

Este espacio necesita de un cambio en las normas subsidiarias si se quiere convertir en una zona residencial y de locales comerciales

Javier Sánchez Pablos
JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

El paso del tiempo, poco a poco, se va notando en el inmueble de la antigua estación de autobuses, propiedad del Grupo Avanza, antiguo Auto Res. Prueba de ello es que, en una parte de su fachada, se ven más pintadas. Además, aumentan las malas hierbas en lo que era el lugar de entrada de los autobuses. No obstante, quienes conocen este edificio matizan que la construcción se mantiene en buen estado. Asimismo, sigue intacto un graffiti relacionado con la ciudad en la entrada donde estaba la cafetería

Situado en una zona privilegiada de la ciudad, entre la avenida de Miajadas y Marqués de Albayda, además de San Juan Bautista de la Salle, esta estación quedó sin actividad en 2015, con la entrada en funcionamiento de la nueva. A principios de 2020, el inmueble se puso a la venta a través de 'Emi Servicios Inmobiliarios'. Tras el paso de dos años, sigue en la misma situación, por un precio de 420.000 euros.

Según ha podido saber este diario, no han faltado empresas constructoras, así como posibles inversores interesados en este edificio, situado en una parcela de 1.600 metros cuadrados y construidos, casi 1.500. Sin embargo. Ahora, la clave está en las Normas Subsidiarias, ya que este espacio está catalogado como equipamiento para la comunidad. Por tanto, solo podría tener una serie de usos, como una residencia, un parking o espacios deportivos, o, lo que fue, una estación, entre otros.

Cambio urbanístico

Sin embargo, para convertirlo en uso residencial, para viviendas o para locales comerciales, se tendría que hacer una modificación puntual a esas normas urbanísticas, con las consiguientes cesiones al Ayuntamiento. De hecho, fuentes implicadas señalan que es una cuestión que ya se ha hablado en el Consistorio. «Creemos que el precio es asequible, pero se necesita llevar a cabo ese trámite si se quiere ese uso residencial», señalan estas fuentes. Además, para ese cambio urbanístico, se necesita el visto bueno de la Administración competente.

Lo que parece claro es que ese paso del tiempo no perdona. Aunque esa construcción esté en buen estado, si se echa un vistazo por las ventanas o puertas, se ve ese deterioro propio de un edificio de grandes dimensiones cerrado desde hace tiempo.

Hay que recordar que por estas instalaciones pasaron cientos de viajeros. Además de estación, con sus andenes, zona de espera y ventanillas, el edificio ha contado con habitaciones, además de una cafetería restaurante y un espacio para la compra de la prensa y revistas, entre otros elementos.

Ahora, habrá que seguir esperando por si continúa el interés de algún inversor y puede llevar a buen puerto su proyecto.