Daños económicos y medioambientales en los Llanos de Belén por el fuego

Se trata de una importante zona de avistamiento de aves

Zona quemada en los Llanos de Belén. JSP
CONSECUENCIAS

La ciudad vivió hace una semana uno de los incendios más graves de los últimos años. Pasado esos siete días, diferentes expertos y amantes de la naturaleza hacen un balance de los daños producidos. No dudan de los perjuicios económicos y de ese daño medioambiental que causaron las llamas que quemaron unas 2.000 hectáreas. Ganaderos recuerdan que este verano, en un principio, se preveía bueno, ya que había abundante pasto para sus animales. El fuego ha provocado que esos pastizales desaparezcan. Por tanto, los propietarios de las explotaciones deberán invertir en comida para el ganado, algo que no tenían previsto, con las consiguientes pérdidas económicas. Todo ello se une, en algunos casos, a que el incendio quemó pajares, cobertizos y naves, señalan fuentes municipales.

Amantes del medio ambiente no esconcen su preocupación por el impacto medioambiental que ha producido ese incendio. «Estamos preocupados por la situación», señala Martin Kelsey, propietario de la casa rural El Recuerdo y uno de los expertos de la ciudad en turismo ornitológico. Detalla que una parte quemada está situada en los Llanos de Belén, una zona rica es especies esteparias, como abutardas y sisones y con gran afluencia de turistas para el avistamiento de aves. Reconoce que el verano es temporada baja para este tipo de turismo.

Kelsey cree que, al pasar el periodo de cría de distintas especies, a esas aves les dio tiempo trasladarse a otros lugares cercanos que no se quemaron. Ahora, confía en que, con la lluvia del otoño, el campo se pueda recuperar y vuelva a tener el atractivo de épocas pasadas. Destaca esta zona tiene un reconocimiento internacional por parte de aficionados a la ornitología de otros países. De hecho, ya han han trasladado su preocupación.

Otro experto, Francisco Antonio Hueso insiste en el daño económico y medioambiental que ha provocado este incendio. Al no quemarse una gran masa arbórea, la recuperación puede ser más rápida. A pesar de ello, esa recuperación completa puede tardar entre año y medio y dos años. Todo dependerá de las primeras aguas del mes de otoño, indica. Si se cumplen las expectativas, poco a poco, volverán esas aves tan queridas por muchos aficionados al turismo ornitológico.

Jesús Porras también es buen conocedor de la zona quemada el 28 de junio. Ante la posibilidad de dar datos, prefiere ser prudente. Reconoce que el fuego ha podido afectar a una zona habitual de abutardas, así como y de especies protegidas que se mueven por el suelo, como reptiles y anfibios. Así mismo, recuerda que los Llanos de Belén es un espacio de alimentación para otras especies. Confía en que, con las lluvias de otoño, el campo vuelva a su normalidad. La aparición de matorrales y árboles jóvenes necesitarán más tiempo.