La biblioteca de la Academia de Las Artes y las Letras, referente de la producción editorial de la región

Cuenta con unos 11.300 títulos registrados

Ismael Palacios, técnico de la biblioteca de la Academia. JSP
SU SEDE ESTÁ EN EL PALACIO DE LORENZANA

El palacio de Lorenzana, edificio del siglo XVI situado en la zona monumental, es la sede de la Academia de las Artes y las Letras de Extremadura. Estas instalaciones acogen no solo reuniones de los académicos, sino también congresos, ponencias y actividades culturales. Como espectadora excepcional de esa propuesta cultural, está su biblioteca, un referente de la producción editorial de la región.

Fue iniciada por el que fuera bibliotecario de la Academia, el Marqués de la Encomienda, Mariano Fernández Daza. Comenzó a formarse en 1999, mediante las publicaciones y fondos bibliográficos donados por los académicos. En un principio, se contó con sus escritos, libros, así como trabajos en los que habían colaborado.

Seguidamente, esta biblioteca acogió los legados de académicos y eruditos en distintas materias, como puede ser el de Carmelo Solís o el de García Durán Muñoz. Su esposa, nieta de Santiago Ramón y Cajal, Encarnación Ramón y Cajal, cedió también una parte de la biblioteca de su abuelo. Estos legados se se unen a los de Antonio La Banda y Pedro de Lorenzo.

La labor para obtener publicaciones no ha parado nunca. Para ello, se intenta estar en contacto con las principales entidades con el objetivo de que donen los títulos que van editando, según detalla el técnico de esta biblioteca, Ismael Palacios. Gracias a este trabajo, en la biblioteca de la Academia extremeña, dividida en varias dependencias, se pueden encontrar ejemplares muy diversos de multitud de temáticas de las principales figuras de la región en diferentes vertientes. Palacios reconoce que está especializada, sobre todo, en arte y letras.

En la actualidad, están catalogados 11.300 títulos y 11.800 volúmenes. Además, cuenta con 225 títulos de publicaciones periódicas tanto de la región, como del ámbito nacional e internacional, completas e incompletas. Este técnico indica que los ejemplares se consiguen bien por intercambio o bien solicitándolos a otras entidades. No se compra nada. En la actualidad, hay menos donaciones, debido a que se produce menos y, la existente está dirigida más a la venta. A pesar de ello, se siguen recibiendo numerosos libros. Una de las últimos legados que ha llegado ha sido la biblioteca académica y profesional del catedrático Tomás Calvo Buezas.

Ismael Palacios asegura que en las dependencias de la Academia hay un número mucho mayor de libros sin catalogar a los que están disponibles al público ya registrados.

Estos fondos bibliográficos sirven para la consulta de investigadores y estudiosos. «Vienen menos personas de las que nos gustaría, debido a que muchas personas no la conocen. Es una gran desconocida», explica este técnico de biblioteca.