Trujillo se verá afectada por las anunciadas fusiones de las cajas

En la ciudad hay 3 oficinas de Caja Extremadura y una de Caja Badajoz

INFLUYE EN 46 POBLACIONES

La intranquilidad de los empleados de Caja Badajoz y Caja Extremadura era lógica en el día de ayer, cuando se supo que los bancos -Caja3 y Liberbank- que integran ambas marcas financieras se fusionaban entre sí y con un tercero, Ibercaja. Un primer análisis de los efectos hace pensar en solapamiento de oficinas y cierre de aquellas que estén demasiado cerca, lo que a su vez provocará recolocaciones en la plantilla, lo cual ya está asumido por los sindicatos.

A la espera de que se convoquen las respectivas mesas laborales y se aborde el nuevo escenario, la lista de sucursales y su ubicación da una pista sobre cuántas oficinas sobrarían de Caja Badajoz y Caja Extremadura. En la región hay 46 localidades en las que coexisten en la actualidad las dos cajas de ahorros.

Caja Extremadura tiene más oficinas en la provincia de Cáceres (176), que Caja Badajoz (11). En Trujillo hay 3 de Caja Extremadura y una de Cada Badajoz. En la provincia pacense es al revés pues está más presente Caja Badajoz (137 oficinas) que Caja Extremadura (67).

La cuestión es qué parámetros se emplearán en la reorganización de sucursales. Si fuera por número de habitantes, de las 46 localidades en las que funcionan ambas cajas, 13 de ellas tienen menos de 5.000 vecinos, lo que dificulta aún más su coexistencia. Como hay grandes poblaciones con más de cinco y seis sucursales la cifra de oficinas que sobrarían podría elevarse a entre setenta y ochenta. Esto sin contar las de fuera de la región, donde Caja de Extremadura parte en mejor posición en esta nueva etapa al tener menos oficinas en otras comunidades. Tiene 6 por 26 de Caja Badajoz.

Según Rafael Gil, de UGT y presidente del comité de empresa de Caja Badajoz, lo ideal hubiera sido una fusión con Mare Nostrum pues se sabía que tenía este riesgo integrarse con el banco que integra a la otra caja extremeña. De hecho, esta posibilidad se rechazó políticamente hace tres años en la Asamblea por esta razón.

Si ya en las integraciones de 2011 se amortizaron en la cajas exremeñas sobre 270 puestos de trabajo prejubilando a empleados de 56 y 57 años, Gil se pregunta qué edad de corte se barajará ahora para plantear prejubiliaciones.

Por su parte, Miguel Ángel Rodríguez Castellano, de Csica, el sindicato mayoritario en Caja Extremadura, entiende la maniobra de la fusión y asume que «éste es el principio del nuevo sistema financiero», pero espera que los directivos «vean a los trabajadores como víctimas, no como culpables de la situación».